La Grita: ciudad primogénita del estado Tachira

En el corazón de la cordillera andina, donde los ríos Grita y Aguadías esculpen un valle de montañas vivificadas, se alza La Grita, ciudad primogénita del estado Táchira. Su origen se pierde en la memoria ancestral de los pueblos indígenas que habitaron estas tierras miles de años antes de la llegada europea. Hoy, al recorrer sus calles empedradas y contemplar sus casonas coloniales, el viajero no solo descubre un destino turístico, sino que se sumerge en un relato de fe, resistencia y transformación que se extiende por más de cuatro siglos.

Raíces Ancestrales: Los Primeros Habitantes del Valle del Espíritu Santo

Figura antropomorfa. Carache, estado Trujillo. 1200 - 1500 d.C. (p. 29) Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. CC-BY-NC-ND 4.0
Figura antropomorfa. Carache, estado Trujillo. 1200 – 1500 d.C. (p. 29) Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. CC-BY-NC-ND 4.0

Mucho antes de que la cruz y la espada marcaran el paisaje, el valle que hoy ocupa La Grita era un mosaico de culturas indígenas. Investigaciones antropológicas han identificado la presencia de cuatro grandes grupos étnicos en la región: Los Betoy, Los Arawacos, Los Timotes y Los Caribes, cuyas redes de intercambio y conflicto tejían la geografía humana del occidente venezolano. El Valle de La Grita —conocido también como Humogría o Caricuena— albergaba tribus como los Burriqueros, Babiriqueros, Buromaquenas, Caquetrias, Nemoquenas y Tucapuyas, entre otras. Los Humogrías, quizás los más emblemáticos, legaron a la posteridad un nombre que aún resuena en la identidad local. Eran pueblos sedentarios, agricultores y pacíficos, con marcadas influencias mesoamericanas que se manifestaban en la conformación de sus ídolos, vasijas de barro y un vocabulario que aún pervive en el habla regional. Cultivaban el algodón, hilaban y tejían sus propias mantas para abrigarse del clima andino, y habitaban en valles, mesetas y vegas a la orilla de los ríos. La memoria de estos pueblos originarios, que poblaron la región durante ocho mil años, representa el orígen más profundo de la historia gritense.

Fundación en Pentecostés: El Sueño de Francisco de Cáceres

Retrato de Francisco de Cáceres. Oleo/tela. Siglo XVI. La imagen es ilustrativa recreada mediante IA y mejorada con efectos de Photoshop. Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.
Francisco de Cáceres, Oleo/tela. Siglo XVI. (Recreación). Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

La historia documentada de La Grita comienza con la figura del capitán español Francisco de Cáceres, un conquistador cuya biografía parece extraída de una novela de caballerías. Natural de Aragón, nacido hacia 1542, Cáceres sirvió en los Tercios españoles en Flandes, combatió en la batalla de San Quintín (1557), fue hecho prisionero por los turcos en 1559 y obligado a remar como esclavo en una galera hasta Constantinopla. Tras una fuga épica a través del Bósforo y Europa, logró presentarse ante el emperador Maximiliano y obtener una recomendación para el rey Felipe II.

En 1570, Cáceres llegó a América en la expedición de Diego Fernández de Serpa. Tras la muerte del gobernador en un ataque indígena, Cáceres emprendió su propia aventura y fundó sin autorización una ciudad en los Andes orientales a la que llamó Espíritu Santo. La Audiencia de Santa Fe ordenó su encarcelamiento, pero el capitán viajó a España y, gracias a sus influencias en la corte, obtuvo del rey, el 12 de noviembre de 1572, una orden que le autorizaba la conquista y poblamiento de la provincia del Espíritu Santo. La capitulación se firmó en Santa Fe el 5 de marzo de 1575, otorgándole el título de gobernador y capitán general de la provincia.

Mapa de la ciudad del Espíritu Santo del Valle deLa Grita, Capitanía General de Venezuela, organizacion urbana en damero en torno a la plaza central. Siglo XVI. Mapoteca del Archivo General Nacional. Bogotá - Colombia. CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.
Mapa de la ciudad del Espíritu Santo del Valle deLa Grita, Capitanía General de Venezuela, organizacion urbana en damero en torno a la plaza central. Siglo XVI. Mapoteca del Archivo General Nacional. Bogotá – Colombia. CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Fue así como, entre abril y mayo de 1576, Cáceres fundó legalmente la ciudad del Espíritu Santo de La Grita. La elección del día de Pentecostés —fiesta del Espíritu Santo— para la fundación no fue casual. El lugar, un valle de drenajes naturales asentado sobre un antiguo lecho marino, fue escogido por su ubicación estratégica: a siete jornadas a pie o a caballo de Pamplona y a cinco de Mérida, un punto de descanso en las largas y agotadoras travesías entre el Nuevo Reino de Granada y las provincias venezolanas. La fundación de La Grita, a diferencia de otras poblaciones del occidente venezolano, no fue iniciativa de ningún cabildo, sino de un hombre que, por su cuenta y riesgo, obtuvo de la Corona el derecho a poblar estas tierras. Diversas fuentes mencionan fechas alternativas —5 de agosto, 8 de abril u 11 de octubre de 1576— lo que evidencia la ausencia de un acta fundacional definitiva y las disputas historiográficas que aún persisten.

La Economía de un Valle Agrícola: Trigo, Tabaco y Arriería

La economía de La Grita durante la colonia y el siglo XIX se construyó sobre el trabajo tesonero de la tierra. Los productos como maíz, trigo, tabaco, cacao, caña de azúcar, algodón, plátano, yuca y hortalizas formaron la base de su sustento. Las tierras altas, admirablemente aptas para el trigo y la cebada, vieron florecer extensos trigales que cubrían los aledaños y ascendían por las estribaciones hasta los páramos. El pan de trigo, que se fabricaba en las casas, en molinos y panaderías, se exportaba en forma de bizcocho. En 1713, el cabildo local reguló la venta del pan, exigiendo que fuese “de gusto y bien cocido”. El tabaco también fue un factor importante en la economía gritense, pero el renglón más destacado junto a la agricultura fue el ganado y, con él, la arriería. “Sobre las mulas y los arrieros caminó la Economía de La Grita”, conectando los valles andinos con los mercados de la Nueva Granada y la región zuliana. A finales del siglo XIX y principios del XX, la carretera trasandina impulsó nuevas empresas de transporte y comercio.

Conflictos y Rebeldía: De la Insurrección Comunera a la Independencia

La historia de La Grita también está marcada por la rebelión. En 1779, la ciudad fue escenario de un levantamiento significativo contra los nuevos impuestos impuestos por la Corona. Los insurgentes de La Grita condujeron una protesta que repercutiría en la rebelión comunera de 1781, un movimiento que desafió la autoridad colonial en toda la región.

Pero fue durante la Guerra de Independencia cuando La Grita vivió uno de sus momentos más cruciales. El 13 de abril de 1813, se libró la Batalla de la Angostura de La Grita, considerada la acción militar más importante en el Táchira durante la independencia. Tras la derrota de San José de Cúcuta (28 de febrero de 1813), el coronel realista Ramón Correa se retiró a La Grita con unos 150 hombres. Simón Bolívar, en el marco de la Campaña Admirable, comisionó al coronel Manuel del Castillo y Rada al frente de unos 1.000 hombres para batirlo. Tras una maniobra táctica en la que participaron José María Ricaurte y el joven Francisco de Paula Santander, los republicanos tomaron las posiciones enemigas y persiguieron a los realistas hasta la ciudad. Meses después, el 17 de mayo de 1813, Bolívar entró triunfante en La Grita con el grueso de sus tropas y fue recibido con exclamaciones de “El Libertador”, pernoctando en la casa de los balcones.

Importancia Histórica y Religiosa: El Santo Cristo del Rostro Sereno

La Grita, descrita como “la ciudad más religiosa de todo el Obispado de Mérida”, debe su fama espiritual a una imagen milagrosa: el Santo Cristo del Rostro Sereno. El 3 de febrero de 1610 (día de San Blas), un catastrófico terremoto redujo la ciudad a ruinas, dejando apenas diez viviendas en pie. Los frailes, entre ellos Fray Francisco de Orellana, se refugiaron en el caserío Tadea. La tradición oral narra que el fraile modeló la imagen del Santo Cristo como una promesa para calmar los insistentes sismos. La leyenda cuenta que, tras días de trabajo infructuoso, Fray Francisco se durmió y fue despertado por un ruido en su taller. La figura de un ángel, envuelto en un resplandor divino, modelaba el rostro del Cristo. Al amanecer del 6 de agosto de 1610, la obra estaba concluida. Desde entonces, la imagen del Santo Cristo del Rostro Sereno se ha convertido en el símbolo identitario más profundo de La Grita.

Santo Cristo del Rostro Sereno. La Grita, Tachira - Venezuela. Fuente: Wikimedia Commons.
Santo Cristo del Rostro Sereno. La Grita, Tachira – Venezuela. Fuente: Wikimedia Commons.

La importancia política de La Grita también fue notable. En 1607, la Audiencia de Santa Fe separó a San Cristóbal del Corregimiento de Tunja y la agregó a la Gobernación de La Grita. Ese mismo año, Mérida se unió a la Gobernación, formando el Corregimiento de Mérida y La Grita, con jurisdicción sobre La Grita, San Cristóbal, Gibraltar, Pedraza y Barinas. En 1856, el Táchira surgió como unidad independiente integrada por los cantones San Cristóbal, San Antonio, Lobatera y La Grita.

Patrimonio Cultural y Gastronómico

La cultura gritense es un crisol de influencias indígenas, españolas y africanas. La devoción al Santo Cristo y a la Virgen de los Ángeles impregna la vida cotidiana. Las celebraciones de Semana Santa y el Día de San José (19 de marzo) son manifestaciones religiosas de gran arraigo. Una costumbre más reciente pero de gran valor histórico es la Escenificación de la entrada de Bolívar a La Grita, iniciativa que data de la época del general Marcos Pérez Jiménez. En el ámbito artístico, destaca el Festival Internacional del Muralismo “Ciudad La Grita”, que convierte sus fachadas en lienzos de arte contemporáneo.

La gastronomía es otro pilar de la identidad gritense. El emblema culinario es la quesadilla, una estrella de masa rellena de queso, que también puede llevar bocadillo de guayaba, arequipe o chocolate. Declarada Patrimonio Gastronómico Cultural, su origen se remonta a la colonia, cuando las hermanas clarisas trajeron la receta desde Pamplona. Otros productos típicos son las almojábanas, la paledonia, los pastelitos andinos, la pisca andina, las sopas de arveja y frijol tierno, y el caldo de gallina cuajado con leche. Los dulces caseros y el miche (aguardiente artesanal) complementan una oferta que deleita a propios y visitantes.

Atractivos Turísticos: Fe, Historia y Paisaje

La Grita ofrece un recorrido por monumentos que narran su historia. La Basílica del Espíritu Santo, construida en 1886 y elevada a basílica menor el 25 de octubre de 1976, domina la Plaza Bolívar. Frente a ella se encuentra el Museo del Santo Cristo, que custodia la imagen milagrosa. La Casa de los Balcones, donde pernoctó Bolívar en 1813, es hoy un museo de visita guiada. La Plaza Miranda alberga la biblioteca municipal y la Columna de La Grita, un obelisco circular de unos 20 metros. La Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en la Plaza Jáuregui, y el Paseo Artesanal completan el circuito histórico. El Museo del Recuerdo de la Humanidad y el Estadio Polideportivo García de Hevia son otros puntos de interés.

La Grita en la Actualidad

Hoy, La Grita es la capital del Municipio Jáuregui del estado Táchira. Su economía sigue vinculada a la agricultura y el comercio, pero el turismo religioso, histórico y de naturaleza ha cobrado un protagonismo creciente. La ciudad conserva el aire señorial de sus casonas coloniales y el ritmo pausado de los pueblos andinos. Es llamada “La Atenas del Táchira” por su tradición cultural, y sus habitantes mantienen vivo el orgullo de ser la “ciudad primogénita”. La memoria de los Humogrías, la gesta fundacional de Cáceres, el milagro del Santo Cristo y la hazaña independentista confluyen en un relato que la historia no ha cerrado, sino que sigue escribiéndose en el presente de sus calles, sus fiestas y la mirada de su gente.

Fuentes Oficiales

Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Ani Garcia

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