En el año 1576, un puñado de hombres armados y un capitán de mirada cansada por los combates se adentraron en un valle andino envuelto en niebla. No buscaban oro, al menos no de forma inmediata: buscaban un lugar donde echar raíces en un territorio que aún se resistía a la conquista. Aquel capitán era Francisco de Cáceres, un extremeño de origen incierto que, después de sobrevivir a batallas en Flandes, al cautiverio en galeras turcas y a la desbandada de una expedición fallida, estaba a punto de grabar su nombre en la historia de Venezuela. Su empresa no era menor: fundar una ciudad en los Andes orientales, la ciudad del Espíritu Santo de La Grita, y erigirla como capital de una nueva provincia. Este artículo reconstruye la azarosa biografía de Cáceres y los entresijos de una fundación que, a pesar de las dudas cronológicas y los vaivenes burocráticos, se consolidó como uno de los bastiones hispánicos más importantes del occidente venezolano.
Los orígenes inciertos de un soldado de fortuna
La vida de Francisco de Cáceres comienza en la penumbra de la falta de registros precisos. Nació entre 1539 y 1542, probablemente en la villa de Alcuéscar, en la provincia de Cáceres, Extremadura. Sin embargo, su propio testimonio ante las autoridades coloniales en 1587, cuando declaró tener cuarenta y cinco años, ha sembrado dudas entre los historiadores, que barajan también los años 1537 o 1545 como posibles fechas de nacimiento. Fue hijo de Pedro de Cáceres y Tomasa de Guelbes (o Guelves), una familia de la baja nobleza extremeña que no legó a su vástago más que el acero de una espada y el impulso de buscar fortuna allende los mares.

A los quince años, Cáceres se alistó en los Tercios Españoles y recibió su bautismo de fuego en los campos de Flandes. La guerra en los Países Bajos, sin embargo, fue solo el preludio de una carrera castrense que lo llevaría a escenarios muy dispares: Nápoles, el norte de África y la propia península ibérica. Su momento de mayor notoriedad en Europa llegó en 1557, cuando participó en la batalla de San Quintín, donde las tropas de Felipe II asestaron un golpe decisivo a los franceses. Poco después, fue destinado a la guarnición de Nápoles y, desde allí, a la peligrosa plaza norteafricana de la isla de los Gelves (hoy Yerba, en Túnez), una fortaleza española en territorio otomano.
El cautiverio en Constantinopla y la fuga imposible
La defensa de Gelves en 1559 se convirtió en una catástrofe para los españoles. Derrotados por los turcos, Cáceres cayó prisionero junto al capitán Álvaro de Sande y otros oficiales. Lejos de encontrar una muerte rápida, fue condenado a servir como remero en una galera turca y, posteriormente, conducido a Constantinopla como esclavo de un bajá del sultán Solimán el Magnífico. Durante dos largos años, Cáceres padeció el cautiverio en la capital otomana, hasta que la intervención de su hermano, Alonso de Cáceres, secretario del Virrey de Nápoles, logró su rescate.
Pero la historia de Cáceres no terminó con el pago de un rescate. Según las crónicas, logró fugarse de su cautiverio, atravesó el Bósforo y recorrió a pie territorios que hoy pertenecen a Bulgaria y Hungría hasta llegar a Viena, donde se presentó ante el emperador Maximiliano a fines de 1567. El emperador le otorgó una recomendación para su primo, el rey de España, Felipe II, y en agosto de 1569, Cáceres partió de Sanlúcar de Barrameda rumbo al Nuevo Mundo.
La llegada a Tierra Firme: entre fracasos y oportunidades
Cáceres se embarcó en la expedición de Diego Fernández de Serpa, a quien se le había concedido la gobernación de la provincia de Nueva Andalucía. La flota desembarcó en la isla de Margarita el 4 de octubre de 1569 y llegó a Nueva Córdoba (hoy Cumaná) el 13 del mismo mes. Pero la empresa estaba maldita. En mayo de 1570, Fernández de Serpa murió en un ataque indígena, y los expedicionarios se dispersaron. Cáceres, lejos de regresar a España, emprendió una travesía por tierra que lo llevó a través de El Tocuyo y San Cristóbal hasta Santa Fe de Bogotá, el centro del poder virreinal.
En 1572, sin autorización de la Audiencia de Santa Fe, Cáceres fundó una ciudad en los Andes orientales a la que llamó Espíritu Santo. El acto, considerado un desafío a la autoridad real, le valió una orden de encarcelamiento por parte de la Audiencia. Lejos de intimidarse, Cáceres viajó a España y, gracias a sus influencias en la corte, obtuvo del rey Felipe II, el 12 de noviembre de 1572, una real orden que instruía a la Audiencia de Santa Fe a autorizarle la conquista y poblamiento de la provincia del Espíritu Santo. La confirmación definitiva llegó el 4 de agosto de 1574.
La fundación del Espíritu Santo de La Grita
El 5 de marzo de 1575, Cáceres firmó en Santa Fe la capitulación mediante la cual obtenía el título de gobernador y capitán general de la provincia del Espíritu Santo de La Grita. Con el cargo bajo el brazo, organizó una expedición y marchó hacia el valle de La Grita. Fue entonces, entre abril y mayo de 1576, cuando fundó legalmente la ciudad del Espíritu Santo.

La fecha exacta de la fundación ha sido motivo de debate entre los historiadores. Mientras que la tradición local celebra el 5 de agosto como el día de la fundación, algunas fuentes documentales apuntan a que ocurrió a fines de abril o principios de mayo de 1576, posiblemente el día de Pentecostés. El cura e investigador Fray Froilán de Ríos, por ejemplo, sostuvo que la fundación tuvo lugar el 11 de junio de 1576. Lo que sí está fuera de toda duda es el año: 1576, y el nombre original: Espíritu Santo de La Grita.
La configuración de una provincia andina
La fundación de la ciudad fue solo el primer paso. En 1577, Cáceres ordenó la fundación de Altamira de Cáceres (en el actual estado Barinas) por intermedio de su lugarteniente Juan Andrés Varela. La provincia del Espíritu Santo de La Grita, que abarcaba un territorio similar a los actuales estados Mérida y Táchira, se convirtió en una entidad política clave para la Corona española. Cáceres gobernó la provincia desde 1576 hasta su muerte en 1589.
En 1579, el gobernador viajó de nuevo a España en busca de recursos para emprender nuevas expediciones. Regresó en 1581 a Margarita y pasó a Tierra Firme, donde colaboró en la defensa de Santiago de los Caballeros y Cumaná contra ataques indígenas y de corsarios franceses. Desembarcó también en Coro y en Maracaibo, demostrando que, a pesar de los años, seguía siendo un soldado dispuesto a empuñar la espada.
El ocaso y la muerte del fundador
Francisco de Cáceres falleció en 1589 en la propia ciudad que había fundado, La Grita. Su muerte marcó el fin de una era para la provincia, que pasaría por distintos avatares administrativos en las décadas siguientes. En 1607, la provincia de La Grita fue disuelta y su territorio pasó a formar parte del Corregimiento de Mérida. Sin embargo, el nombre de Cáceres quedó grabado en la toponimia y en la memoria colectiva de la región andina.
El legado de Cáceres, sin embargo, no estuvo exento de polémicas. Algunos historiadores han señalado que el fundador de La Grita era un judío converso de origen aragonés, una afirmación que, de ser cierta, añadiría una capa de complejidad a su biografía en un Imperio que perseguía a los cristianos nuevos. Lo que no admite discusión es que Cáceres fue un hombre de su tiempo: un conquistador que supo sortear las adversidades, desde las galeras turcas hasta las intrigas de la Audiencia, para fundar una ciudad que, 450 años después, sigue siendo un referente histórico en el estado Táchira.
La fundación de La Grita no fue un acto aislado, sino el punto de partida de un proceso de colonización que transformaría para siempre el paisaje humano y cultural de los Andes venezolanos. En ese valle envuelto en neblina, donde el viento arrulla el sueño de grandeza, el capitán extremeño encontró, por fin, un lugar donde echar raíces.
Fuentes Oficiales
- Fundación Empresas Polar – Diccionario de Historia de Venezuela: Cáceres, Francisco de
- Real Academia de la Historia – Historia Hispánica: Francisco de Cáceres
- Universidad de Los Andes – Saber ULA: La Grita en la historia (1576-2017)
- Biblioteca Digital de la Universidad de Los Andes: Cronológico de documentos 1577-1821
Fuentes Académicas
- Academia.edu – Historia Eclesiástica del Táchira: Fundación de La Grita
- Stanford University – SearchWorks: Historia territorial de la Provincia de Mérida-Maracaibo
- Yale University – LUX Collections: Historia de la Iglesia en La Grita
- Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 978-980-6427-14-3. Depósito Legal: lf 53220059002280.
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