Hay caminos que no se recorren en línea recta. La historia de Ciudad Bolivia, capital del municipio Pedraza en el estado Barinas, es la crónica de una ciudad que aprendió a levantarse una y otra vez. Fundada en el fragor de la expansión colonial hacia los llanos venezolanos, esta población de unos 50.000 habitantes ha sido destruida por el fuego, diezmada por epidemias y desplazada en cinco ocasiones, y sin embargo, persiste como un testimonio vivo de la resiliencia en el piedemonte andino. Su identidad actual, forjada bajo el nombre del Libertador, es el resultado de más de cuatro siglos de transformaciones, conflictos y cultura que aún laten en sus calles y riberas.
Los primeros habitantes y el territorio ancestral
Mucho antes de que las huestes españolas trazaran sus primeras cuadrículas en el piedemonte barinés, las tierras que hoy ocupa Ciudad Bolivia estaban habitadas por comunidades indígenas de filiación caribe. Estos pueblos, entre los que destacaban los jiraharas (o jirajaras), fueron los primeros en recorrer las riberas de los ríos Canaguá y Acequia, cazando en las selvas macrotérmicas pluviales y estableciendo sus asentamientos en un territorio que más tarde se convertiría en codiciado punto de paso entre la Cordillera de Mérida y los llanos. Su resistencia marcaría a fuego los primeros años de la presencia europea en la región.
Fundación de Nuestra Señora de Pedraza: diciembre de 1591
El proceso de colonización hacia los llanos venezolanos alcanzó un hito en diciembre de 1591. En ese mes, Antonio de Monsalve, teniente de gobernador en Altamira de Cáceres, fundó la ciudad de Nuestra Señora de Pedraza. Sin embargo, las fuentes documentales presentan una discrepancia que la historiografía no ha resuelto del todo: mientras unas atribuyen la fundación a Monsalve, otras señalan al capitán español Gonzalo de Piña Ludueña como el responsable del acto fundacional, ocurrido probablemente el 20 de diciembre de 1591 en el sector conocido hoy como Montañas de Santa Bárbara. Para el 8 de mayo de 1592, la ciudad ya estaba formalmente establecida, según consta en un poder otorgado ante la Real Audiencia de Santa Fe por los vecinos y el Cabildo de Mérida. La advocación mariana de “Nuestra Señora de Pedraza” no fue casual: rendía homenaje a la región de Pedraza en España, patria de Antonio González, Gobernador del Reino de Granada.

El contexto de esta fundación responde a una política de poblamiento diseñada por la Corona para asegurar el dominio sobre territorios de frontera interna, crear puntos de apoyo para la ganadería y facilitar la circulación de personas y mercancías entre las provincias andinas y los llanos. Nuestra Señora de Pedraza no fue un simple caserío: nació como núcleo de organización social, religiosa y administrativa, con su trazado urbano, su iglesia y su cabildo.
Los conflictos: cinco mudanzas y una lucha por la supervivencia
La historia de Pedraza es, en gran medida, una historia de desarraigos forzados. Apenas doce años después de su fundación, en 1617, la ciudad fue reducida a cenizas por un ataque de los nativos jiraharas. Fue restablecida al año siguiente en el Valle de Los Mogotes. Pero el destino adverso no se detuvo: en 1647, un incendio arrasó nuevamente la población. Refundada en 1649 como “Nuestra Señora de Altagracia de Pedraza Ticoporo” en el sitio de Palmasola, apenas resistió trece años.
La combinación de incendios y epidemias —especialmente la temida “calentura”— obligó a sus habitantes a mudarse en 1662 al sitio de Pintaderas, donde permanecieron medio siglo hasta que la baja fertilidad de los suelos y nuevas pestes provocaron una cuarta migración en 1712 hacia Tampacal. Setenta años después, la persistencia de la peste recomendó una quinta y definitiva mudanza, esta vez al lugar que ocupa actualmente Ciudad Bolivia, donde la población lleva más de 200 años instalada.
Más allá de estos conflictos fundacionales, la ciudad también ha sido escenario de tensiones en épocas recientes. En el contexto de las protestas de 2017, un joven de 17 años perdió la vida en manifestaciones en Ciudad Bolivia, reflejando cómo la historia de conflictos sociales no ha cesado en el siglo XXI.
Economía en la Colonia: puerta de los llanos
Durante los siglos XVII y XVIII, Pedraza se consolidó como un nodo estratégico en la red comercial del piedemonte andino. Sirvió de punto de partida y lugar de llegada para las mercancías que transitaban por la vía fluvial Orinoco-Apure y los caminos de montaña. Desde esta enclave salían hacia los mercados coloniales productos como tabaco, cacao, cueros, maderas y ganado. La ganadería, en particular, se erigió como uno de los pilares económicos de la región, aprovechando las vastas extensiones de sabanas y bosques del piedemonte. La demanda de ganado cimarrón era tal que en 1611 los vecinos elevaron una súplica al Rey para que se les permitiera realizar entradas en el territorio del Apure con el fin de fundar hatos.
En 1786, Pedraza contaba con 919 habitantes, una cifra modesta pero significativa para una población que había sido destruida y refundada en múltiples ocasiones. Su economía, basada en la extracción de maderas y la producción agropecuaria, sentó las bases del desarrollo que la ciudad experimentaría en siglos posteriores.
De Nuestra Señora de Pedraza a Ciudad Bolivia
El año 1864 marcó un punto de inflexión en la identidad del poblado. En honor a Simón Bolívar, el nombre de Nuestra Señora de Altagracia de Pedraza Ticoporo fue sustituido por el de Ciudad Bolivia. Sin embargo, la memoria popular nunca abandonó del todo el nombre original: los habitantes continuaron llamándola Pedraza, un vínculo afectivo que persiste hasta hoy. Este cambio nominativo no fue un mero capricho administrativo, sino un reflejo de los procesos de transformación política y simbólica que atravesó Venezuela tras la Independencia.
Economía actual: entre la tradición agropecuaria y el crecimiento urbano
En la actualidad, Ciudad Bolivia ha experimentado un importante crecimiento poblacional, económico e industrial, consolidándose como la cuarta ciudad más poblada del estado Barinas. Las actividades agropecuarias, especialmente la ganadería vacuna, siguen siendo el motor económico principal, aunque han ido ocupando espacios de selva, en ocasiones mediante quemas y talas indiscriminadas. La producción de maíz, arroz, plátanos y caña de azúcar complementa el tejido productivo, mientras que la extracción de madera continúa siendo una actividad relevante[reference:37].
La ciudad también ha visto un impulso en el sector industrial, con el establecimiento de plantas procesadoras de lácteos y frutas, así como fábricas de alimentos balanceados para el sector agropecuario. Importantes arterias viales conectan Ciudad Bolivia con Barinas (a 64 km) y con San Cristóbal en el Táchira, a través de Punta de Piedra (146 km), facilitando el intercambio comercial. La población, que en 1961 era de apenas 668 habitantes, ascendió a 4.528 en 1971 y continuó su crecimiento en las décadas siguientes.
Cultura y tradiciones: el alma de Pedraza
La vida cultural de Ciudad Bolivia está profundamente marcada por sus tradiciones religiosas. Las fiestas de la Virgen del Carmen, celebradas el 16 de julio, y las de Santo Domingo de Guzmán, los días 3 y 4 de agosto, constituyen los eventos más importantes del calendario festivo. Estas celebraciones reúnen a la comunidad en torno a procesiones, música y manifestaciones de fe que han perdurado por generaciones.
La ciudad es conocida como la “Capital de los Ríos” de Venezuela, un apelativo que refleja su estrecha relación con los caudalosos ríos Canaguá, Acequia, Curbati y Ticoporo que la atraviesan. Estos cuerpos de agua no solo definen su geografía, sino que también son escenario de encuentros comunitarios y actividades recreativas.
Gastronomía: sabores del piedemonte y los llanos
La cocina de Ciudad Bolivia es un reflejo de su ubicación en el umbral entre los Andes y los llanos. Entre los platos tradicionales se encuentran el sancocho de pescado de río —especialmente de coporo y boca chico—, el arroz con pollo, la carne mechada y el pescado frito acompañado de arepas. El paloapique, un plato menos frecuente en la actualidad pero parte de la memoria culinaria local, también forma parte de este patrimonio gastronómico. La influencia de la ganadería se hace presente en la abundancia de carnes, mientras que la proximidad a los ríos garantiza pescado fresco durante todo el año.
Atractivos turísticos: naturaleza e historia
Ciudad Bolivia ofrece un variado abanico de atractivos para el visitante. El balneario fluvial La Acequia es uno de los destinos más concurridos, donde propios y turistas disfrutan de las aguas cristalinas del río. Las aguas termales de Caño Lindo constituyen otro atractivo natural, ideales para el descanso y la recuperación. Los amantes de la naturaleza pueden explorar las selvas de Ticoporo y las montañas de Concha, que ofrecen paisajes de exuberante vegetación y biodiversidad.
Desde la ciudad, es posible divisar el Pico Bolívar, la montaña más alta de Venezuela, que se alza como un centinela blanco en el horizonte. Los puentes colgantes sobre el río Acequia completan una postal que combina la obra humana con la grandiosidad del paisaje andino-llanero.
Ciudad Bolivia en la actualidad
Hoy, Ciudad Bolivia es la capital del municipio Pedraza, una de las doce jurisdicciones del estado Barinas. Con una superficie de 6.693 km², es el segundo municipio más extenso y el tercero en población de la entidad. Su altitud de 175 metros sobre el nivel del mar y su temperatura promedio de 27 °C le confieren un clima cálido y húmedo, característico de la selva macrotérmica pluvial.
La ciudad cuenta con centros de educación primaria, ciclo básico y diversificado, así como un hospital que atiende a la población local y de las parroquias vecinas. Su división política incluye las parroquias Ciudad Bolivia, Ignacio Briceño, José Félix Ribas y Páez. El crecimiento urbano e industrial de las últimas décadas ha transformado su fisonomía, aunque la memoria de sus cinco mudanzas y su nombre original, Pedraza, pervive en la identidad de sus habitantes, que han hecho de la resiliencia su principal legado histórico.
Ciudad Bolivia no es solo una ciudad que cambió de nombre: es un testimonio de cómo las comunidades sobreviven a la adversidad, se reinventan y encuentran en su historia la fuerza para mirar hacia adelante. Sus ríos siguen corriendo, sus fiestas continúan celebrándose y sus calles, aunque trazadas sobre cenizas de siglos pasados, son el escenario de una vida que se niega a desaparecer.
Fuentes Oficiales
- Fundación Empresas Polar — Ciudad Bolivia — Diccionario de Historia de Venezuela
- Consejo Legislativo del Estado Barinas — Municipio Pedraza — Directorio
- Archivo General de la Nación (Caracas) — Documentación colonial sobre fundaciones en los llanos venezolanos (referencia cruzada en fuentes académicas)
- Gobierno del Estado Barinas — Datos demográficos y territoriales del municipio Pedraza
Fuentes Académicas
- Universidad de los Andes (ULA) — Estudios históricos sobre la colonización del piedemonte barinés
- Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) — Investigaciones sobre la economía colonial en los llanos venezolanos
- Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (UNELLEZ) — Análisis socioculturales y económicos del estado Barinas
- Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A.
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