Maracaibo y Mérida: la primera pérdida de Venezuela (1676)

Ataque del pirata Morgan a Maracaibo. Grabado. Bucaniers of America. 1684 - 1685. Alexander O. Exquemeling. London. (p. 123) Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. CC-BY-NC-ND 4.0
Ataque del pirata Morgan a Maracaibo. Grabado. Bucaniers of America. 1684 – 1685. Alexander O. Exquemeling. London. (p. 123) Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. CC-BY-NC-ND 4.0

En 1676, la Corona española desmembró el puerto de Maracaibo de la provincia de Venezuela para anexarlo a la de Mérida y La Grita, bajo la jurisdicción de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá. Durante 101 años, esta ciudad lacustre —hoy capital del estado Zulia— permaneció fuera del control político y militar de Caracas, en lo que la historiografía venezolana documenta como la primera pérdida territorial significativa de la Capitanía General antes de la Independencia.

El tabaco de Barinas y los lienzos de Mérida: el comercio que redefinió fronteras

Guillermo Morón, en su Historia de Venezuela, explica que un proceso histórico con fuertes basamentos geográficos convirtió a las ciudades andinas y a Maracaibo en poblados íntimamente unidos. A esta dinámica se sumaron las apetencias político-económicas de los funcionarios del Nuevo Reino de Granada, quienes lograron incorporar Maracaibo a su jurisdicción. El puerto era la puerta de entrada a la provincia venezolana y a la andina (Mérida y La Grita); por él pasaban todas las embarcaciones que llevaban a Mérida mercancías, municiones, armas, gobernadores y vecinos. El viaje inverso proveía a Maracaibo, Santo Domingo y España de los productos de la provincia meridional, sobre todo el tabaco de Barinas y los lienzos de Mérida.

Este flujo comercial pasó a ser regido y aprovechado por la Audiencia de Santa Fe, que puso especial cuidado en desarrollar y fortificar Maracaibo con políticas de población y resguardo contra piratas y contrabandistas. El puerto de Gibraltar, ante la creciente importancia de Maracaibo, empezó a declinar. Al trasladarse la sede de la gobernación a Maracaibo, Mérida —bajo la autoridad de un Teniente de Gobernador— perdió importancia política y comercial.

El obispo Tovar y la Real Cédula de 1676

Fue el obispo fray Mauro de Tovar, residenciado en Caracas dentro de la provincia de Venezuela (1640-1653), quien asomó la conveniencia de separar a Maracaibo de la provincia venezolana y agregarla al Nuevo Reino de Granada. Este nuevo orden implicaba, además, separar a Maracaibo de la Audiencia de Santo Domingo, bajo cuya dirección se había realizado el proceso de conquista y poblamiento de toda la costa firme y del territorio venezolano. La Audiencia de Santa Fe, que por su parte había dirigido y legislado el proceso de conquista y poblamiento de los Andes venezolanos y de los llanos contiguos a la Sierra Nevada de Mérida, regiría desde 1676 los destinos del puerto de Maracaibo.

La Audiencia de Santo Domingo se opuso a la separación, pero ante la Corte española pesaron más los argumentos de Santa Fe. Las autoridades venezolanas —oficiales de la Real Hacienda, el Obispo y el Gobernador— no habían contestado las diversas consultas que el Rey les había hecho al respecto. Ante esta negligencia, el Rey decretó, mediante Real Cédula de finales de 1676, la anexión de Maracaibo a la provincia de Mérida y, por tanto, a la Audiencia de Santa Fe del Nuevo Reino de Granada. A tal efecto se nombró un Capitán de Guerra como primera autoridad de Maracaibo, nombramiento potestativo del Gobernador de la provincia de Mérida.

El asedio de Grammont y la capitalidad en disputa

Pese a los papeles legales, el Rey, en febrero de 1677, concedió el nombramiento “provisional” de Capitán de Guerra y Teniente de Gobernador de Maracaibo a Cipriano Alberro, hijo del Gobernador de Venezuela, sin que esto significara desconocer su Real Cédula sobre separación y gobiernos de la ciudad lacustre. Fue una última concesión hecha al Gobernador de la Provincia de Venezuela.

Lucha contra los piratas en Gibraltar (Venezuela), 1666. CC-BY-NC-ND 4.0.
Lucha contra los piratas en Gibraltar (Venezuela), 1666. CC-BY-NC-ND 4.0.

El Gobernador de Mérida en esa época, Jorge Madureira Ferreira, se dirigió en 1677 a Maracaibo para hacer cumplir las órdenes reales y defender la ciudad del pirata Michel de Grammont, quien la asediaba. A fines de 1677 coincidieron en Maracaibo el Gobernador de Mérida y el hijo del Gobernador de Venezuela. Tampoco los maracaiberos quedaron conformes con separarse de Venezuela, pero el peligro inminente de los corsarios les hizo aceptar las disposiciones reales. Los “maracuchos” argumentaban la lejanía de Santa Fe y las constantes invasiones del pirata Henry Morgan hasta el puerto lacustre de Gibraltar, ocasiones en las cuales Mérida no les había podido socorrer. Por ello pidieron al Rey que fuera Maracaibo la sede de la “plaza de armas”, capital de la Provincia y sede del Gobernador.

El Cabildo maracaibero y el Gobernador de la provincia de Venezuela se opusieron a la separación. El Gobernador aducía que Mérida sólo poseía doscientos vecinos y que Gibraltar, el puerto de dicha provincia, sólo contaba con cuarenta; poca ayuda se podía esperar de tales ciudades ante ataques corsarios. Afirmaba que las ciudades de su provincia eran más pobladas y que todos sus tenientes tenían órdenes de socorrer a la ciudad del Lago ante cualquier emergencia.

La fortificación de la barra y el traslado definitivo de la capital

Los corsarios de Grammont saquearon a sus anchas la ciudad y la región, llegándose hasta Gibraltar y Trujillo. Los sucesos de esta invasión influyeron de tal manera que la Audiencia de Santa Fe, de acuerdo con el Consejo de Indias de Sevilla, decidió que el Gobernador de la Provincia residiera en Maracaibo y que en Mérida se nombrara un Teniente de Gobernador. Se fortificó la barra del lago de Maracaibo y se ordenó la edificación de tres cuarteles de guerra, dotados con piezas de artillería de calibre mediano para defenderse de las embarcaciones enemigas.

Fuerte de San Carlos de la Barra. Maracaibo, Zulia, Venezuela. Fuente: Wikimedia Commons.
Fuerte de San Carlos de la Barra. Maracaibo, Zulia, Venezuela. Fuente: Wikimedia Commons.

Madureira Ferreira, último Gobernador de la provincia de Mérida, puede ser considerado como el “reconstructor y poblador” de Maracaibo. Llevó desde Mérida vecinos que contribuyeron con su obra. El 20 de febrero de 1682, la Junta de Guerra de Indias aprobó la mudanza de la sede del poder político y militar a Maracaibo. Desde entonces se otorgó, para el Gobierno de la región, el título de “gobernador de Mérida, La Grita y Maracaibo”, título que estrenó precisamente Madureira. Este gobernante, proveniente de Galicia, se sentía más identificado con su nuevo cargo.

En 1682 se dirigió desde Mérida a Maracaibo el nuevo Gobernador de la Provincia, Antonio de Vergara y Azcárate, proveniente de la Real Audiencia de Bogotá. En su residencia maracaibera se dedicó a continuar la obra de su antecesor: construyó defensas para las calles del pueblo y casas de tapias dobles, y fortificó las iglesias para el refugio de los pobladores en caso de necesidad. Restableció el comercio, la agricultura y la cría de ganado en las poblaciones del interior de su provincia. Gobernó hasta 1687.

En poco tiempo, Maracaibo llegó a ser una ciudad muy próspera y de gran importancia comercial, casi a la par con Santa Marta, por ser puerto, plaza militar y sede de gobernación. La vigilancia de las costas lacustres y del golfo de Venezuela, el cuidado de los castillos de guerra y la persecución del contrabando fueron las principales actividades que debían atender los gobernadores de la Provincia, radicados ahora en Maracaibo.

El retorno a Venezuela: la Real Cédula de 1777

Con estas disposiciones y defensas, el Nuevo Reino de Granada aseguraba la tierra firme de la Provincia, resguardaba las ciudades de Maracaibo, Gibraltar y Mérida, y beneficiaba a la provincia de Venezuela, especialmente a Trujillo. Así, desde 1682, Maracaibo fue el centro de la provincia andina y dependió de la Audiencia de Santa Fe hasta el 8 de septiembre de 1777, cuando jurídicamente pasó a depender de la Audiencia de Santo Domingo y de la Capitanía General de Venezuela en lo gubernativo y militar.

La Real Cédula de San Ildefonso, expedida el 8 de septiembre de 1777, ordenó la absoluta separación de las provincias de Cumaná, Guayana, Maracaibo e islas de Trinidad y Margarita del Virreinato de la Nueva Granada, agregándolas en lo gubernativo y militar a la Capitanía General de la provincia de Caracas o Venezuela. Con este acto, el territorio desmembrado en 1676 retornó a la jurisdicción venezolana, aunque la provincia de Maracaibo mantuvo su identidad administrativa dentro de la nueva Capitanía General.

Como documenta Elías Pino Iturrieta en el volumen I de la Historia Global de Venezuela (pp. 122-123), este episodio constituye la primera pérdida territorial documentada de la provincia de Venezuela en el período colonial, un precedente que marcaría las tensiones entre el poder central caraqueño y las provincias occidentales durante el resto del dominio español.

Fuentes Oficiales

Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Ani Garcia

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