Juan Andrés Varela: El Capitán Gallego que Fundó Barinas

En la segunda mitad del siglo XVI, cuando el Nuevo Mundo era aún un territorio de frontera y empresas inciertas, el capitán Juan Andrés Varela inscribió su nombre en la historiografía venezolana con un acto de fundación que trascendería los siglos. El 30 de junio de 1577, este encomendero y regidor de origen gallego estableció la ciudad de Altamira de Cáceres, el asentamiento que con el tiempo se convertiría en la actual Barinas, corazón de los llanos venezolanos. Su vida, enmarcada en la expansión colonial del Imperio español, es un relato de exploración, poder y fundación que moldeó el destino de una región entera. Varela fue, además, el iniciador estratégico de la conquista y poblamiento de los Llanos de Barinas y Apure, consolidándose como una de las figuras militares y administrativas más activas de la región andina y llanera a finales del siglo XVI, combinando expediciones punitivas, alianzas de poder local y el establecimiento de las primeras instituciones coloniales en el occidente venezolano.

Juan Andrés Varela. Oleo/tela. Siglo XVI. Recreación mediante IA y mejora con Photoshop. Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.
Juan Andrés Varela. Oleo/tela. Siglo XVI. Recreación mediante IA y mejora con Photoshop. Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Orígenes y Llegada al Nuevo Mundo

Juan Andrés Varela nació en Galicia, España, hacia 1526 (aunque otras fuentes estiman su nacimiento entre 1506 y 1514). Su destino cambió para siempre en 1550, año en que cruzó el Atlántico para llegar a las Indias y al Nuevo Reino de Granada, según consta en sus propias declaraciones en 1564 y 1574. Ya para 1558, ejercía como regidor en el Cabildo de Pamplona, donde participó activamente en la política local y en empresas de pacificación de indígenas alzados. Su solvencia política y su experiencia militar lo integraron rápidamente a las élites andinas como encomendero, militar y regidor del cabildo de la ciudad de Mérida, convirtiéndose en un vecino influyente y asentado firmemente en el tejido social de la provincia.

La Expedición Fundacional de Mérida y los Valles Andinos

La carrera de Varela dio un giro decisivo cuando se unió a la expedición liderada por el capitán Juan Rodríguez Suárez hacia las provincias de las Sierras Nevadas. Como acompañante de la empresa, Varela recorrió los valles de Zulia, Cúcuta, Táchira, Santiago de los Caballeros y La Grita. Esta travesía culminó con la fundación de la ciudad de Mérida el 9 de octubre de 1558, un hito que consolidó la presencia española en la región andina y en el que Varela desempeñó un papel fundamental como uno de los 56 soldados que acompañaron a Rodríguez Suárez. Esta experiencia le dio el prestigio y el conocimiento del terreno que más tarde le serían decisivos para su empresa fundacional en los llanos.

La Fundación de Barinas: Altamira de Cáceres

Mapa de la región de Barinas, desde esta ciudad hasta San Carlos y San Jaime. MP-VENEZUELA,153, 1767.‎Unidad Documental Simple. ‎Código de Referencia: ES.41091.AGI//MP-VENEZUELA,153. CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.
Mapa de la región de Barinas, desde esta ciudad hasta San Carlos y San Jaime. MP-VENEZUELA,153, 1767.
‎Unidad Documental Simple.
‎Código de Referencia: ES.41091.Archivo General de Indias//MP-VENEZUELA,153. CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Dos décadas después, en 1577, Varela recibió la comisión del Gobernador de la Provincia del Espíritu Santo, Francisco de Cáceres, para llevar a cabo una nueva fundación en los llanos. El mandato de Cáceres le otorgó poderes absolutos para pacificar e incursionar en los Llanos del Espíritu Santo, con el objetivo de abrir un camino seguro hacia las ricas provincias indígenas de Icaricuá y Gualcava. Fue así como, el 30 de junio de 1577, el capitán gallego estableció la ciudad de Altamira de Cáceres, en honor al gobernador que le encomendó la misión. La fundación original se realizó en un sitio conocido como Los Estanques, a orillas del río Santo Domingo, pero décadas más tarde, en 1762, la ciudad fue trasladada a su ubicación definitiva, la que hoy ocupa la capital del estado Barinas.

La Traza Urbana y el Acta de Fundación

El acta oficial de fundación fue redactada por el escribano Juan Páez. En ella, Varela delimitó el diseño geométrico colonial (la clásica traza en damero), repartió solares y mercedes de tierra a sus soldados, y reservó los espacios principales para la plaza mayor, el cabildo y la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, estableciendo el núcleo simbólico y administrativo de la nueva ciudad. El contingente militar y colonizador que comandó estuvo conformado mayoritariamente por ciudadanos y residentes provenientes de la propia ciudad de Mérida, lo que refleja la red de lealtades que había tejido en los Andes.

Gobierno Provisional y Disputas Territoriales

Tras tomar posesión de las tierras en nombre de Felipe II, Varela fungió como Capitán General, Teniente Gobernador y Alcalde Mayor del nuevo poblado. Sin embargo, su estancia en el llano fue corta; gobernó activamente el asentamiento hasta octubre de 1577 antes de retornar de forma definitiva a los Andes, dejando como lugarteniente al capitán Martín Hernández Mejía. La expedición no estuvo exenta de controversia: al fundar Altamira de Cáceres, Varela invadió jurisdicciones territoriales que ya pertenecían a las ciudades de Mérida y San Cristóbal, provocando fuertes tensiones políticas con el Corregimiento de Tunja, un conflicto de competencias que resonó en las audiencias virreinales.

La Imagen de la Patrona

Virgen del Pilar. CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.
Virgen del Pilar. CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Un dato de profundo valor simbólico es que Varela trajo consigo desde España, en 1547, una talla de la Virgen del Pilar con el Niño en brazos. Esta imagen, que acompañó al capitán en sus travesías, se convertiría en la patrona de la ciudad de Barinas, un lazo espiritual que aún perdura en la identidad de sus habitantes.

Vida y Descendencia

Los registros del historiador Roberto Picón Parra revelan importantes facetas de su vida íntima y familiar en Venezuela. Antes de contraer matrimonio eclesiástico, Juan Andrés Varela tuvo una larga relación con una mujer indígena local llamada Inés María. Con ella procreó a sus hijas naturales Juana y Luisa Varela, evidenciando las dinámicas de convivencia y mestizaje en la frontera colonial. Posteriormente, consolidó su estatus social al casarse en Mérida con Violante Arias de Valdés (hija de Leonardo Grubel y María Arias Valdez), perteneciente a una familia de la élite encomendera. De esta unión legítima nacieron al menos tres hijos varones: García, Andrés y Francisco Arias de Valdés, quienes heredaron sus influencias, encomiendas y propiedades en la región, perpetuando el linaje del fundador.

La Herencia Institucional y el Poder de los Varela en el Siglo XVII

Tras el fallecimiento de Juan Andrés Varela hacia 1592, sus hijos legítimos asumieron el control de sus valiosas encomiendas indígenas en Mérida y ocuparon cargos políticos clave en el Cabildo de la ciudad durante el siglo XVII, consolidando el linaje familiar dentro de la aristocracia colonial andina. Sin embargo, este traspaso hereditario no fue un camino exento de fricciones con la Corona, que veía con recelo el creciente poder de los encomenderos criollos y buscaba imponer su autoridad mediante visitas fiscales y auditorías administrativas.

El Destino de las Encomiendas de Varela

Las encomiendas —unidades de mano de obra y tributo indígena otorgadas por la Corona— sufrieron importantes reorganizaciones fiscales y territoriales que afectaron directamente la herencia familiar. El hijo primogénito, el capitán García Varela, heredó y administró activamente las encomiendas principales de su padre en el área de Mérida, manteniendo el control sobre la mano de obra indígena y la producción agrícola de la región. Sin embargo, la Corona española, en un intento por regular el trato a los indígenas y garantizar que los tributos llegaran intactos a las cajas reales, desplegó dos inspecciones que marcaron la gestión de los Varela: la visita oficial de Antonio Beltrán de Guevara en 1602 y la posterior reorganización fiscal a cargo del visitador Alonso Vásquez de Cisneros en 1619. Estos procesos de tasación limitaban el poder absoluto que los Varela ejercían en el campo, sometiendo sus privilegios a un escrutinio burocrático que buscaba frenar los abusos y asegurar el tributo real.

El momento de mayor tensión ocurrió en abril de 1619, cuando el propio visitador Cisneros inspeccionó personalmente la encomienda del capitán García Varela. Las estrictas ordenanzas reales sobre reducción de indios —que obligaban a concentrar a la población indígena en pueblos doctrinarios bajo supervisión directa de la Corona— provocaron un fuerte rechazo entre los encomenderos locales. Los Varela no dudaron en unirse a otros terratenientes de la provincia para apelar legalmente las reformas ante la Real Audiencia de Santa Fe, desatando un litigio que evidencia las tensiones entre el poder metropolitano y las élites regionales en los albores del siglo XVII.

El Rol de sus Hijos en el Cabildo de Mérida

Más allá de la administración rural, los tres hijos legítimos del fundador —García, Andrés y Francisco Arias de Valdés— utilizaron los apellidos combinados de sus padres (Varela y Arias de Valdés) para asentar su poder político en el centro neurálgico del gobierno local: el Cabildo de Mérida. Durante las primeras décadas del siglo XVII, los hermanos Varela se turnaron o compraron cargos vitalicios de Regidores y Alcaldes Ordinarios dentro del ayuntamiento, monopolizando las decisiones sobre la distribución de tierras, la impartición de justicia local y la fijación de precios en la provincia. Esta concentración del poder capitular les otorgaba una capacidad de maniobra casi absoluta para defender los intereses de la élite encomendera.

El Cabildo de Mérida se convirtió así en el principal “escudo político” de la familia. Cuando los oidores de la Real Audiencia intentaban aplicar leyes que reducían las ganancias de las encomiendas, los hijos de Varela, desde sus puestos en el cabildo, orquestaron bloqueos institucionales, apelaciones y desacuerdos burocráticos para retrasar o anular las órdenes reales. Esta resistencia pasiva, disfrazada de celosa observancia de los fueros locales, permitió a los Varela conservar su estatus durante décadas, sorteando los embates de una Corona que intentaba centralizar el control sobre las Indias.

La estrategia de los hermanos se completó con una red de alianzas matrimoniales de poder que blindó su posición intergeneracional. La presencia en el Cabildo permitió a los hijos y nietos de Juan Andrés Varela entrelazarse mediante matrimonios estratégicos con las familias de otros fundadores, como los herederos de Juan Rodríguez Suárez y del propio Francisco de Cáceres. De este modo, aseguraron que la herencia política de la conquista permaneciera concentrada en manos de unos pocos apellidos merideños por el resto del siglo XVII, tejiendo una aristocracia regional que encontraba en el control del cabildo su bastión más firme frente al reformismo borbónico y las audiencias virreinales.

Legado y Memoria Histórica

Juan Andrés Varela no solo fue un fundador; fue un encomendero y regidor que ejerció el poder en los territorios de la actual Venezuela y Nueva Granada durante la segunda mitad del siglo XVI e inicios del XVII. Pasó sus últimos años administrando sus encomiendas en Mérida, donde falleció poco antes de 1592, pero su legado no se extinguió con su muerte. Como hemos visto, sus hijos supieron defender y expandir esa herencia, convirtiendo el apellido Varela en sinónimo de poder institucional en los Andes venezolanos durante todo el siglo XVII. Su vida y obra han sido objeto de estudio por parte de académicos como Virgilio Tosta, autor de la obra fundamental “La fundación de Barinas y vida heróica del capitán Juan Andrés Varela”. La ciudad que fundó, Barinas, celebra cada 30 de junio su aniversario, recordando la gesta de un capitán gallego que supo leer el mapa de los llanos y plantar en él la semilla de una de las ciudades más importantes de Venezuela, mientras sus descendientes se encargaban de regar, con alianzas y litigios, la influencia de su estirpe en la compleja trama de la colonia.

Fuentes Oficiales

Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Ani Garcia

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