Hay ciudades cuya historia se mide en actas y expedientes, y otras cuyo pulso se siente en el rumor de un río y el eco de una aparición. Guanare, la capital del estado Portuguesa, pertenece a esta segunda estirpe. Al caminar por sus calles, el visitante no solo recorre la geografía de los llanos venezolanos, sino un palimpsesto donde la resistencia indígena, la furia colonizadora, el fervor religioso y el pulso agropecuario se han superpuesto durante más de cuatro siglos. Su nombre, derivado de la voz indígena que significa “lugar entre ríos”, define su esencia: un punto de encuentro, un cruce de caminos en el corazón de la cuenca del Orinoco. Su fundación en 1591 no fue un acto aislado de conquista, sino el pistoletazo de salida para la transformación de una de las regiones más fértiles y complejas de la América colonial.
El País de los Gayones y la Llegada del Escribano
Mucho antes de que la cruz y la espada marcaran el destino de estas tierras, la región que hoy ocupa Guanare era el territorio de los gayones, una etnia indígena que habitaba las riberas del río Guanaguanare. Su vida transcurría en armonía con la exuberante sabana, organizada en una red de asentamientos que los españoles, al llegar, encontrarían lo suficientemente sólidos como para ser objeto de reparto. La historia de Guanare como entidad colonial comienza con la figura de Juan Fernández de León, un escribano portugués de nacimiento (João Fernandes de Leão e Pacheco), nacido en Portimão, Algarve, hacia 1543. Hombre de pluma y de espada, Fernández de León no llegó a América como un conquistador al uso, sino como un inmigrante contratado por la Casa de Contratación de Sevilla en 1564, un burócrata de la Corona con la ambición de forjar un destino en el Nuevo Mundo.

En portugués, João Fernandes de Leão e Pacheco.
Extraído del libro “Juan Fernández de León, Fundador de Guanare”, del Hermano Nectario María Pratlong. CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.
Autorizado por el gobernador Diego de Osorio para fundar una población en los llanos occidentales, Fernández de León emprendió la expedición que culminaría el 3 de noviembre de 1591 con la fundación de la “Villa del Espíritu Santo del Valle de San Juan de Guanaguanare”. No fue un acto fortuito. La fundación de Guanare representó un paso estratégico para la Corona, un punto de avanzada para la evangelización y el control de un vasto territorio. Fernández de León, llevando consigo 33 vecinos desde Mérida, trazó las calles, fijó el sitio para la iglesia, nombró las autoridades del Cabildo y, en un gesto que sellaría la estructura social de la región por décadas, repartió a los indios gayones en 21 encomiendas entre los nuevos pobladores. Este sistema, que en teoría buscaba la evangelización y el trabajo, en la práctica significó la sujeción de la población nativa.
La resistencia a esta imposición no se hizo esperar. Un grupo de indígenas, los coromotos, ante la amenaza de ser sometidos al régimen de encomienda, tomó la decisión radical de huir hacia la espesura de la selva. Esta desbandada, lejos de ser un mero incidente, sembró la semilla de uno de los episodios más trascendentales de la historia venezolana, convirtiendo a Guanare en un escenario donde lo divino se entrelazaría con lo terrenal.
La Colonia: Entre el Tabaco, el Cuero y la Fe
A lo largo del período colonial, Guanare se consolidó como un polo económico de primer orden en el vasto espacio de los Llanos. La fertilidad de sus tierras y la disponibilidad de agua dulce impulsaron una economía agropecuaria de gran dinamismo. La ciudad y sus alrededores conformaron una región de alta productividad que participaba activamente en el comercio de exportación. Tres productos constituyeron el basamento de esta actividad: el tabaco, el cacao y los cueros. El tabaco, en particular, encontró un nicho en los alrededores de Barinas y la propia Guanare, mientras que el ganado cimarrón, descendiente de las reses traídas por los primeros conquistadores, se convirtió en una fuente inagotable de riqueza.

La ganadería no fue una actividad menor; fue el motor que impulsó el crecimiento de la villa. El lucrativo comercio de ganado en pie, carne seca, carne salada, cueros y corambre se organizó en torno a Guanare. Los inmensos hatos de la región abastecían de bueyes y mulas a las provincias de Caracas y más allá, tejiendo una red comercial que conectaba el interior del país con los puertos de exportación. Los primeros pobladores, comprendiendo que no podían subsistir solo de la pecuaria, cultivaron maíz, algodón, café, caña de azúcar y una gran variedad de tubérculos y frutas, instalando pequeños trapiches para la producción de papelón y aguardiente. Esta diversificación consolidó a Guanare como el “granero” de la región.
Sin embargo, la historia colonial de Guanare no puede entenderse sin su dimensión espiritual. La huida de los coromotos creó una frontera invisible entre el mundo colonial y el indígena. A mediados del siglo XVII, los frailes capuchinos emprendieron la evangelización de estas comunidades renuentes. Fue en este contexto de encuentro forzado donde ocurrió el evento que cambiaría para siempre el destino de la ciudad.
El Misterio de la Quebrada: La Aparición de Nuestra Señora de Coromoto
La tradición cuenta que, hacia 1651, la Virgen María se apareció por primera vez al cacique Coromoto en la espesura de la selva, en un sitio que hoy se conoce como la Quebrada de la Virgen. El cacique, desconcertado, no acató el llamado divino. Fue entonces cuando, el 8 de septiembre de 1652, la Señora se le apareció nuevamente en su bohío, en presencia de su mujer, su cuñada y un sobrino. En esta segunda aparición, la Virgen le entregó una reliquia: una pequeña imagen que el cacique, en un arrebato, arrojó al suelo, quedándose con ella su cuñada, quien la guardó y la entregó posteriormente a los frailes.

Esta reliquia, una talla de apenas unos centímetros que muestra a la Virgen con el Niño Jesús en brazos, se convirtió en el objeto de devoción más importante de Venezuela. Fue trasladada el 2 de febrero de 1654 desde la casa de un español en Tucupido hasta la iglesia de Guanare. El culto a Nuestra Señora de Coromoto creció exponencialmente con el paso de los siglos, hasta que en 1942 el Episcopado Venezolano la proclamó Patrona Nacional, ratificación que recibió del Papa Pío XII en 1944. La coronación canónica de la imagen, tres siglos después de la aparición, se celebró en 1952. Este hecho selló la identidad de Guanare como la “Capital Espiritual de Venezuela”.
Guanare en la Tormenta: Conflictos y la Ruta del Libertador
La tranquila vida agropecuaria de Guanare se vio sacudida por los vientos de la independencia. Por su posición geográfica estratégica, la ciudad se convirtió en un punto neurálgico de las campañas militares. La presencia de Simón Bolívar en la región es un capítulo crucial. Existen registros de órdenes emitidas por el Libertador desde Guanare, como un documento fechado el 2 de julio de 1813 con instrucciones para la campaña. La ocupación de Guanare y Barinas por parte del ejército patriota abrió un vasto campo de esperanzas y recursos.
La ciudad no fue ajena a la crudeza de la guerra. Los movimientos de tropas realistas y patriotas, las guerrillas y los repliegues tácticos marcaron la vida de sus habitantes. La ciudad fue escenario de enfrentamientos y cambio de manos entre ambos bandos, un reflejo de la convulsión que vivía toda la Capitanía General de Venezuela. La independencia, lejos de traer una paz inmediata, sumió a la región en un período de inestabilidad que, sin embargo, no logró quebrar el espíritu de su gente.
El Alma Llanera: Cultura, Toros y Gastronomía
Más allá de su historia política y religiosa, Guanare es el corazón palpitante de la cultura llanera. La identidad del guanareño se forja en el trabajo del hato, en el ritmo del joropo y en la destreza sobre un caballo. Quizás la manifestación más pura de esta identidad sean los toros coleados. Esta tradición, que es una interesante exhibición de la habilidad y destreza del hombre recio llanero, combina la pericia como jinete con la fuerza para tumbar al toro que corre por el corral. Las mangas de coleo en Guanare no son solo un deporte; son un ritual, un espacio de encuentro donde se celebra la bravura y la conexión con la tierra. Eventos como el Campeonato Nacional de Toros Coleados o las festividades patronales de San Juan Bautista mantienen viva esta tradición.
El calendario cultural de Guanare está marcado por el Carnaval, cuya tradicional Mascarada es un despliegue de ingenio y color. Originada a inicios del siglo XX, cuando familias del centro de la ciudad se disfrazaban y salían a las calles a compartir con sus vecinos, hoy la Mascarada atrae a más de 150.000 personas que disfrutan de los desfiles de comparsas y la música de samba. Esta fiesta, que pinta las calles de la ciudad con un espíritu festivo y comunitario, es un reflejo de la alegría vital del pueblo llanero.
La gastronomía guanareña es un poema a los sabores de la sabana. El cochino asado, el picadillo, la carne en vara y las cachapas son algunos de los platos que definen su recetario. La tradición culinaria también se expresa en los dulces típicos, como el arroz con leche, el dulce de lechosa, los buñuelos y el majarete. Estos sabores, que se disfrutan en restaurantes emblemáticos y en las festividades populares, son el reflejo de una cultura que valora la generosidad de su tierra y la calidez de su gente.
Atractivos de una Ciudad Espiritual
Guanare ofrece un patrimonio arquitectónico y natural que atrae a peregrinos y turistas. El centro de la vida espiritual es la Basílica Catedral de Nuestra Señora de Coromoto, conocida también como la Catedral de Guanare. Este imponente edificio, ubicado frente a la Plaza Bolívar, alberga un retablo churrigueresco colonial barroco y vidrieras fabricadas por el artesano X. F. Zettler de Munich, convirtiéndola en una joya arquitectónica de los llanos.
Otro punto de peregrinación es la Quebrada de la Virgen, donde un monumento erigido en 1954 señala el lugar exacto de la primera aparición. En el sótano del recinto se encuentra el Museo Coromoto, que resguarda objetos y reliquias relacionados con la aparición. La ciudad también cuenta con otros espacios como el Paseo Turístico Los Caciques y la moderna Avenida Francisco de Miranda, que muestran la evolución de una urbe que mira hacia el futuro sin olvidar su pasado.
Guanare en la Actualidad: Entre el Ayer y el Mañana
Hoy, Guanare es una ciudad que equilibra su herencia colonial con las exigencias del siglo XXI. Sigue siendo el centro administrativo y económico del estado Portuguesa, con una economía que aún gira en torno a la ganadería bovina doble propósito y la agricultura, destacando la producción de maíz, café, cacao y soya. La ciudad se ha embarcado en proyectos de industrialización y desarrollo de infraestructura, como la construcción de nuevos acueductos y la transformación de espacios penitenciarios en centros productivos. Esta pujanza económica, sin embargo, no eclipsa su identidad. Guanare sigue siendo la “Capital Agroindustrial de Venezuela” y el principal destino de peregrinación mariana del país, esperando a más de 200.000 visitantes en las festividades de la Virgen de Coromoto.

La historia de Guanare es la historia de un país en miniatura. Es un relato de conquista y resistencia, de fe y de trabajo, de violencia y de esperanza. Desde la huida de los indios coromotos por las márgenes del río Guanaguanare hasta la majestuosidad de su catedral, la ciudad ha sabido convertir cada uno de sus episodios en los cimientos de su identidad. Es, en esencia, el espíritu de los llanos hecho ciudad: un lugar donde el pasado no se archiva, sino que se vive en cada celebración, en cada plato y en la mirada de quienes aún creen en el milagro de su historia.
Fuentes Oficiales
- Fundación Empresas Polar – Cronología de Historia de Venezuela (1591)
- Ministerio del Poder Popular para la Cultura – Fundación de la ciudad de Guanare
- Dialnet – Encomiendas en el llano de Venezuela (Archivo General de la Nación)
- Bibliat UNAM – La vida económica en el Portuguesa colonial (Academia Nacional de la Historia)
- Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (UNELLEZ)
- Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)
- Universidad de los Andes (ULA)
- Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A.
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