Durante generaciones, la enseñanza tradicional de la historia venezolana impuso un relato lineal y casi providencial: tres siglos de oscuridad y sumisión bajo el imperio español, rotos repentinamente por un destello heroico el 5 de julio de 1811. Bajo esta premisa, la independencia aparecía como un “milagro” que iluminó de la nada a un pueblo sumido en la barbarie y la ignorancia. Sin embargo, la investigación histórica rigurosa desmontó esta fábula al demostrar que mucho antes de la ruptura política, en los territorios venezolanos ya circulaba un significativo mercado librero, un anhelo de perfeccionamiento cultural y un interés voraz por las ideas modernas.

La historiografía tradicional frente al mito de la ignorancia colonial
Una historia descolorida y sin base documental sostenía que Venezuela, por su condición periférica dentro del Imperio español, había transitado sumida en la más crasa ignorancia durante casi trescientos años de coloniaje. Según ciertos cronistas ingenuos, aquel día memorable del 5 de julio de 1811 hizo la luz de golpe: de repente emergieron espíritus cultos que redactaban constituciones avanzadas, discutían principios políticos modernos y enjuiciaban la economía. A este relato se le sumó el odio a lo español, sobreestimando los hechos de la Independencia hasta forjar una imagen mítica y violenta de la historia, una inclinación advertida por intelectuales como Arturo Uslar Pietri.
Contra esa falsa “milagrería”, Andrés Bello ya había reaccionado en 1844 al cuestionar la idea de que un pueblo completamente anonadado y desnudo de todo sentimiento virtuoso pudiera ejecutar las grandes campañas de los patriotas. La verdadera transformación no surgió de la nada, sino de un sustrato cultural previo forjado durante la época colonial.

Ildefonso Leal y la evidencia documental del comercio librero
Para disipar definitivamente la fábula, el historiador Ildefonso Leal (1932-2015) realizó una labor de rastreo en repositorios como el Archivo General de Indias (Sevilla, España) y en numerosos archivos venezolanos. Fruto de estas investigaciones fue la publicación en 1978 de su obra monumental Libros y bibliotecas en Venezuela colonial (1633-1767), bajo el patrocinio de la Academia Nacional de la Historia.
Esta extensa obra en dos volúmenes, que reúne 400 inventarios, 315 notas explicativas y registra 2.500 escritores leídos en Venezuela desde el siglo XVII hasta la expulsión de los jesuitas, demostró documentalmente que los colonos venezolanos se deleitaron con los grandes escritores clásicos (Ovidio, Virgilio, Terencio, Tito Livio, Tácito, Séneca), así como con los representantes del Siglo de Oro español, los grandes teólogos y juristas, y escritores ilustrados como Feijoo o Campomanes.

La circulación de la Ilustración antes de la Independencia
La ruta del libro en la Venezuela colonial desmiente cualquier supuesta tiniebla cultural: se leía con avidez desde las crónicas de conquistadores y misioneros hasta los más enrevesados manuales de arte de la guerra. A través de los inventarios de bienes y los testamentos, emergen obras “heréticas y sediciosas”, clásicos griegos y castellanos, así como diccionarios sobre las más diversas materias. La circulación de libros no se detuvo ante las regulaciones de la Corona, consolidando un intenso mercado librero que desafiaba las restricciones imperiales.
Esta realidad intelectual fue sintetizada con lucidez por Andrés Bello en su editorial publicada en el periódico chileno El Araucano el 10 de mayo de 1833. Bello afirmaba que pocos ignoraban que bajo el régimen español, a pesar de las visitas domiciliarias y los terrores de la justicia inquisitorial, circulaban clandestinamente en América las obras de los corifeos de la incredulidad y las producciones más exaltadas de los publicistas liberales y republicanos.
El prócer sentenciaba con claridad: “Voltaire, Rousseau, Helvecio, Montesquieu, no aguardaron el grito de la independencia para salvar la triple valla de nuestros resguardos y aduanas”. Las obras de los filósofos modernos y enciclopedistas ya habían echado raíces en el pensamiento de los americanos mucho antes del estallido revolucionario.

El legado de una generación de lectores
Los colonos venezolanos acudían al libro para fortalecer el espíritu místico, compartir las aventuras de caballería, consolarse en momentos de infortunio o enterarse de la historia y la geografía de remotos países. Leían tanto los tratados de Derecho Indiano y los comentarios teológicos como los logros matemáticos, médicos, náuticos y agrícolas. Como señalaba el propio Leal, esta evidencia constata que no siempre España se empeñó en mantener en tinieblas su rico imperio de ultramar. Ciertamente, el rey Recaredo ordenó la destrucción de libros arrianos, y el cardenal Cisneros hizo destruir más de un millón de volúmenes talmúdicos y coránicos; a partir del siglo XVI se intensificó la lucha contra los libros sospechosos por la reforma protestante, y en la segunda mitad del siglo XVIII se persiguió a los “filósofos modernos”. Sin embargo, todas las demás obras, incluidas las que trataban asuntos lascivos o atentaban contra la buena reputación del prójimo, circulaban sin mayores tropiezos en el territorio americano.

La sombra del “milagro colonial” se disipa cuando se examinan los inventarios de las bibliotecas venezolanas. La independencia no fue un estallido aislado de genialidad repentina, sino la maduración política de una sociedad que, durante generaciones, había dialogado con los clásicos, los teólogos, los juristas y los filósofos de la Ilustración. La verdadera revolución comenzó en las páginas de los libros que cruzaron clandestinamente los mares.
Fuentes Oficiales
- Academia Nacional de la Historia – Fondos Documentales
- Fundación Empresas Polar – Diccionario de Historia de Venezuela (BibloFEP)
- Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Obras de Andrés Bello
- Redalyc – Procesos Históricos (In Memoriam Ildefonso Leal)
- Red Historia Venezuela
- Catálogo de la Universidad de Chicago – Libros y bibliotecas en Venezuela colonial (1633-1767)
- Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. (pp. 255-256).
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