Pueblo de la Mar (Porlamar): la historia de un puerto convertido en centro comercial del Caribe

En el extremo sureste de la isla de Margarita, donde el mar Caribe lame una costa que fue ruta obligada de navegantes y codiciada por corsarios, existe una ciudad cuyo nombre original —Pueblo de la Mar— anunciaba ya su destino: vivir del océano y para el océano. Porlamar, la capital del municipio Mariño del estado Nueva Esparta, no nació de un decreto imperial ni de una traza cartesiana. Nació del encuentro violento y fecundo entre los guaiqueríes, señores ancestrales de aquellas aguas, y los conquistadores españoles que llegaron buscando perlas y rutas comerciales. Su historia es la de un puerto que fue campamento perlífero, villa arrasada por piratas, bastión independentista, puerto libre y hoy, centro comercial y turístico de referencia en el Caribe venezolano.

Los Primeros Habitantes: El Legado Guaiquerí

Antes de que cualquier europeo pisara la isla de Margarita, el territorio que hoy ocupa Porlamar estaba habitado por los guaiqueríes, un pueblo indígena de filiación lingüística caribe que dominaba la pesca, la navegación y el comercio de cabotaje en el oriente venezolano. El cacicato guaiquerí que se extendía desde la Bahía de la Mar hasta la ensenada de Guaraguao era, según las investigaciones antropológicas, el más extenso y poblado de toda la isla para el momento del contacto europeo en 1498.

«De una pesca extraña de los indios». Grabado. Grands Voyages - Americae, 1618 - 1630. Theodore de Bry. (p. 28) Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. CC-BY-NC-ND 4.0
«Ellos salen al mar con sus pequeñas canoas, un indio solo en cada canoa y cuando divisa una ballena se le acerca y sube de la canoa a la espalda del pez; toma dos preparados tacos de madera que clava en las ventanas de la nariz o más bien en las orejas… Después salta nuevamente a su canoa y arrastra con una cuerda que está atada a los tacos… Además tienen otra manera de pescar, es decir con redes, unen un montón encima como un jinete en su caballo y toman dos paletas o tablas de madera y reman hasta donde quieren llegar. Seguidamente arrojan sus redes». «De una pesca extraña de los indios». Grabado. Grands Voyages – Americae, 1618 – 1630. Theodore de Bry. (p. 28) Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. CC-BY-NC-ND 4.0

Su capital o cabecera se asentaba en las cercanías de lo que hoy es el sector El Poblado o caserío Fajardo, donde residía el cacique Paraguarime, cuyo nombre en lengua chotomaimu significa “Señor del lugar en el mar”. No es una coincidencia menor: siglos después, el nombre español de “Pueblo de la Mar” —contraído en Porlamar— traduciría casi literalmente el topónimo indígena original. La investigadora María Teresa Montenegro lo señaló con precisión: “lo más sorprendente es que la presunta deformación por contracción del nombre español de Pueblo en la Mar, es decir, Porlamar, significa más allá de la exactitud literal lo que expresa el término Paraguarime”.

Indígenas en plena caza. Grabado. Fundación Jhon Boulton. (p. 25) Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. CC-BY-NC-ND 4.0
La caza fue una de las principales fuentes de sustento de los indigenas durante el periodo prehispánico, según lo revela la existencia de sitios arqueológicos donde se han encontrado instrumentos de piedra y restos esqueléticos de fauna con huellas de cortes intencionales. Grabado. Fundación Jhon Boulton. (p. 25) Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial. Editorial Globe. ISBN 980-6427-14-9. Depósito Legal: lf 816200590052.A. CC-BY-NC-ND 4.0

Los guaiqueríes no eran un pueblo nómada. Habitaban de forma permanente los valles de Paraguachí, Santa Lucía, El Valle y las tierras bajas cercanas a la costa sureste, donde disponían de agua dulce y acceso directo al mar. Los hallazgos arqueológicos —concheros, restos de cerámica y herramientas de pesca— confirman su presencia milenaria en sectores como Bella Vista, Genovés, Palguarime y El Poblado, todos ellos hoy comprendidos dentro del tejido urbano de Porlamar. Practicaban la pesca, la caza menor y una agricultura de subsistencia adaptada al clima semiárido insular.

La llegada de los españoles a finales del siglo XV no significó la desaparición inmediata de los guaiqueríes. Por el contrario, su conocimiento de las aguas, las rutas de navegación y los bancos perlíferos los convirtió en mano de obra indispensable —y en aliados forzosos— de la empresa colonial. Durante décadas, los guaiqueríes de Porlamar mantuvieron sus propias autoridades, sus bohíos y sus prácticas religiosas, incluso mientras eran incorporados al sistema de encomiendas y doctrinas. La ciudad de Porlamar lleva en su nombre la memoria de ese pueblo originario, y sus descendientes siguen habitando el sector El Poblado, donde cada año se celebra la Fiesta Guaiquerí en honor a la Virgen del Valle.

La Fundación de Porlamar y la Confusión Historiográfica de 1561

La fundación de Porlamar es uno de los episodios más discutidos de la historiografía margariteña, y cualquier relato serio debe reconocerlo. La fecha más aceptada por el consenso académico regional es el 26 de marzo de 1536, cuando el padre Francisco de Villacorta, cura de la iglesia de Santiago Apóstol de Nueva Cádiz (Cubagua), estableció formalmente un pueblo en la costa sureste de Margarita con el nombre de San Pedro Mártir. Años después, el asentamiento fue rebautizado como Villa del Espíritu Santo y finalmente como Pueblo de la Mar, nombre que evolucionó hasta el actual Porlamar.

Sin embargo, la memoria popular y no pocas crónicas locales atribuyen la fundación a Juan Gómez de Villandrando, gobernador de la provincia de Margarita por derecho de matrimonio con Marcela Ortiz de Sandoval Villalobos, hija de Aldonza de Villalobos Manrique. Villandrando no fundó la ciudad en el sentido jurídico del término, pero sí consolidó su existencia como asentamiento permanente y puerto operativo durante su gobierno. La confusión se intensifica porque el 01 de septiembre de 1561, Lope de Aguirre —”El Tirano”— asesinó a Juan Gómez de Villandrando, gobernador en funciones, en el propio Puerto de Pueblo de la Mar, tras tomar la isla con sus fuerzas rebeldes.

Imagen de Lope de Aguirre, apodado "El Loco Pinto", "El Tirano" o "El Peregrino". Autor desconocido. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.
Lope de Aguirre conocido como “El Loco Pinto”, “El Tiirano” o “El Peregrino”, asolo con sus “marañones”, varias ciudades de América hispánica entre ellas Borburata, Valencia y Barquisimeto. Autor: desconocido. CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

La fecha de 1561 asociada a Villandrando corresponde, por tanto, a un momento de crisis y refundación forzosa, no a la fundación original. El asentamiento fue destruido en varias ocasiones —por piratas franceses en 1555 y por el propio Aguirre en 1561— y reconstruido una y otra vez por sus habitantes. Como señala el cronista Heraclio Narváez, Pueblo de la Mar fue un lugar de “lento crecimiento, de sucesivos ataques de piratas, de la huida de sus habitantes hacia los pueblos interiores”, lo que hizo de Porlamar una ciudad inestable durante sus primeros siglos de vida.

La Economía Colonial: Perlas, Comercio y el Puerto de la Mar

Carta de Juan de la Cosa, 1500. Museo Naval. Madrid - España. CC-BY-NC-ND 4.0
La Carta de Juan de la Cosa es el primer mapa en el que se representa América. Aparece como una gran mancha verde en su parte continental. Las islas de las Antillas presentan un mayor detalle por ser las primeras a las que llegaron los castellanos en sus primeros viajes. El trazado y la decoración del mundo antiguo -Europa, África y Asia- mantienen la herencia de las cartas portulanas medievales. Carta de Juan de la Cosa, 1500. Museo Naval. Madrid – España. CC-BY-NC-ND 4.0

La economía de Porlamar durante la colonia estuvo indisolublemente ligada al mar. En sus aguas y en las cercanas islas de Cubagua y Coche se encontraban algunos de los bancos perlíferos más ricos del Caribe. Ya en 1528, los españoles extraían perlas de la región de Porlamar y sus alrededores con tal intensidad que en solo seis meses se llegaron a obtener 1.500 marcos (12.000 onzas) de perlas. El cronista francés que documentó estas pesquerías en el siglo XIX describió cómo “300 barques montées par cinq ou six hommes chacune” tenían como puertos de refugio a Juan Griego, Porlamar, Cumaná y Carúpano, dedicándose a la búsqueda de perlas en los alrededores de Margarita.

Pero las perlas no fueron el único motor económico. Porlamar fue, ante todo, un puerto de cabotaje y un centro de comercio regional. Para 1807, según la obra Colombia publicada en Londres en 1822, Pueblo de la Mar era uno de los tres puertos de la isla, aunque de “poco tráfico” en comparación con Pampatar. La situación cambió a mediados del siglo XIX. De 1844 a 1846, su pequeño comercio adquirió alguna importancia, y en 1864, durante la administración del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, se establecieron tres puertos libres en Margarita: Juan Griego, Porlamar y Pampatar.

El puerto libre transformó la economía insular. Porlamar se convirtió en puerta de entrada de mercancías de todo el mundo: telas, alimentos, bebidas, herramientas y manufacturas que no se producían en la isla. Como documenta el historiador Antonio Boadas en su estudio sobre las economías margariteñas, a comienzos de la década de 1950 se establecieron en Porlamar joyeros de origen español —como la Joyería Atlántida— y la producción de joyas margariteñas trascendió el mercado insular. La dulcería, la tabaquería y la artesanía del parapet (adornos elaborados con caparazón de tortuga) también formaron parte de ese tejido económico colonial y republicano que giraba en torno al puerto y al comercio.

Conflictos y Ataques: Piratas, Lope de Aguirre y la Guerra de Independencia

Pocas ciudades venezolanas han sufrido tantos embates como Porlamar. Su condición de puerto abierto y su riqueza perlífera la convirtieron en blanco permanente de piratas, corsarios y filibusteros durante los siglos XVI y XVII. La primera iglesia de la ciudad, dedicada a San Nicolás de Bari, fue destruida por piratas franceses en 1555, quienes la incendiaron y se llevaron las campanas y los ornamentos sagrados. En 1583 y 1589, los piratas ingleses John y William Hawkins atacaron de nuevo la población, y en el siglo XVII corsarios holandeses, ingleses y franceses saquearon repetidamente el asentamiento.

El golpe más brutal llegó de manos de un conquistador rebelde. En 1561, Lope de Aguirre —conocido como “El Tirano” por su crueldad— tomó la isla de Margarita y asesinó al gobernador Juan Gomez de Villandrando en el Puerto de Pueblo de la Mar. La ciudad quedó devastada. Los habitantes huyeron hacia los pueblos del interior, y Pueblo de la Mar tardó décadas en recuperarse. Como resume el historiador margariteño, “llegaron los piratas, pillos, corsarios y despiadados filibusteros”, y la que había sido una aldea de pescadores guaiqueríes se convirtió en un lugar de inestabilidad crónica.

Durante la Guerra de Independencia, Porlamar volvió a ser escenario de combates decisivos. En la madrugada del 09 de marzo de 1816, los patriotas margariteños atacaron el reducto fortificado de Porlamar, infligiendo sensibles pérdidas a los realistas. La represalia fue feroz: las fuerzas del general Pablo Morillo saquearon y quemaron la población, persiguiendo encarnizadamente a sus habitantes, incluidos los niños. La heroína margariteña Luisa Cáceres de Arismendi estuvo prisionera en el Castillo de San Carlos de Borromeo, en la cercana Pampatar, durante esos años de guerra. La resistencia de líderes como Joaquín Maneiro y Luis Gómez en Porlamar asombró al propio Morillo, quien reconoció la tenacidad de los patriotas isleños.

La Economía Actual: Comercio, Turismo y Reactivación

La economía de Porlamar en la actualidad es diversa, aunque el comercio y el turismo siguen siendo sus ejes fundamentales. La ciudad es el centro comercial más grande e importante de la Isla de Margarita, con una densa red de tiendas, bulevares, centros comerciales y mercados que ofrecen desde artesanías locales hasta productos importados. El turismo, favorecido por playas como Playa La Caracola y la cercanía de destinos como Playa El Agua y la Laguna de La Restinga, atrae a visitantes nacionales e internacionales.

La pesca continúa siendo una actividad económica relevante. La captura de pescado y mariscos sustenta a numerosas familias y abastece la rica gastronomía local. La agricultura, aunque menos prominente, se practica en algunas zonas de la isla con producción de frutas y hortalizas. El sector de la construcción —hoteles, residencias y comercios— ha crecido al ritmo del turismo, y los servicios de educación, salud y entretenimiento son esenciales para la comunidad local.

En los últimos años, Porlamar ha experimentado un proceso de reactivación económica significativo. Según cifras de la Alcaldía del Municipio Mariño, la reactivación de la zona comercial alcanzó un 50% en lo que va de 2026, impulsada por nuevos emprendimientos y la apertura de hoteles y locales que permanecían inactivos. El programa Porlamar Florece, orientado a la recuperación integral de los bulevares Gómez y Guevara, ha sido una de las iniciativas clave para dinamizar el comercio del casco central.

Importancia Histórica y Estratégica de Porlamar

Porlamar no es una ciudad cualquiera en la geografía venezolana. Su importancia histórica radica en varios factores convergentes. Primero, fue el centro operativo de la industria de perlas de la isla de Margarita durante el período colonial, cuando las perlas margariteñas competían en los mercados europeos con las de Oriente. Segundo, su condición de puerto libre desde 1864 y luego, de manera más decisiva, a partir de 1971, cuando Porlamar, Pampatar y Punta de Piedras fueron declaradas zonas francas, transformó radicalmente la economía insular y convirtió a la ciudad en un polo comercial de alcance nacional.

Tercero, Porlamar fue escenario de la resistencia independentista en Margarita. La ciudad sufrió la ocupación realista, el saqueo y la destrucción, pero nunca dejó de ser un punto de apoyo para los patriotas. La consagración de San Nicolás de Bari como defensor y protector de Porlamar, así como las heridas y la muerte del líder Luis Gómez durante el asedio, son parte de una memoria colectiva que aún se conmemora.

Cuarto, y no menos importante, Porlamar es hoy la capital del municipio Mariño, el más poblado del estado Nueva Esparta, con una población que supera los 120.000 habitantes en su área urbana. Su puerto marítimo de cabotaje y pesquero, junto con el Faro de La Puntilla —símbolo de la ciudad—, la mantienen conectada al mar que le dio origen. El Paseo Rómulo Gallegos y la ruta turística Faro de Ensueño, inaugurada en 2025, buscan revalorizar ese patrimonio marítimo para las nuevas generaciones.

Gastronomía: Sabores del Mar y Tradición Margariteña

La cocina de Porlamar es una cocina de mar y de tierra, heredera de la tradición guaiquerí y enriquecida por los aportes españoles, africanos y caribeños. El plato emblemático es, sin duda, la empanada de cazón —el cazón es un tiburón pequeño, conocido localmente como “chucho”—, rellena de carne guisada con aliños y frita en aceite caliente. También destacan las empanadas de mejillones, hechas de harina de maíz y rellenas de mejillones guisados con coco, típicas de los puestos de playa de Porlamar. El pastel de chucho, una preparación similar a un pastelón donde la carne de cazón se alterna con plátano maduro y queso, es otro plato de obligada mención, popularizado por establecimientos como La Casa de Rubén.

Las arepas ocupan un lugar central en el desayuno y el brunch porlamarense. Las Arepas de Los Hermanos Moya, ubicadas en El Salado, son un referente de la gastronomía local desde 1973. Su creación más célebre, la arepa La Moya, combina cazón, aguacate, queso pecorino y un toque de aceite de oliva, en una síntesis perfecta de tradición marina y creatividad culinaria. El Mercado de Conejeros, en el corazón de la ciudad, ofrece una variedad de empanadas —de queso, carne mechada, pollo y cazón—, así como las populares dominó (de queso blanco duro y caraotas negras) y las arepas de pabellón (con plátano frito, caraotas y queso).

La dulcería margariteña también tiene presencia en Porlamar. Los golfeados, las catalinas, las conservas de frutas tropicales y el papelón con limón son parte de una tradición dulcera que se remonta a la época colonial, cuando las familias preparaban dulces en sus hogares para complementar la alimentación diaria y luego para la venta. En los quioscos de la playa, junto al calor del sol y la brisa marina, un vaso de papelón con limón o una empanada de cazón recién frita condensan la esencia gastronómica de esta ciudad marinera.

Atractivos Turísticos: Playas, Fortalezas y Patrimonio

Porlamar combina el atractivo de una ciudad comercial dinámica con un patrimonio histórico y natural que invita al visitante a quedarse. Entre sus principales atractivos se encuentran:

  • Playa La Caracola: una playa de aguas cristalinas y arena blanca que bordea la avenida Bolívar, ideal para practicar paddleboarding, kayak y snorkel. Su nombre original fue Playa Moreno, en honor a un pescador que naufragó y llegó a la costa aferrado a una tabla.
  • Castillo de San Carlos de Borromeo: fortaleza colonial construida en el siglo XVII en Pampatar, a pocos minutos de Porlamar. Ofrece vistas panorámicas al mar Caribe y recorridos guiados sobre la historia militar de la isla. En sus calabozos estuvo prisionera la heroína Luisa Cáceres de Arismendi en 1816.
  • Faro de La Puntilla: símbolo de la ciudad, ubicado en el extremo de la bahía. Su luz guía la entrada al puerto de Porlamar desde el siglo XIX y es punto de partida de la ruta turística Faro de Ensueño, inaugurada en 2025.
  • Plaza Bolívar: corazón cívico de Porlamar, rodeada por la iglesia San Nicolás de Bari, de inspiración neogótica, y por edificaciones del casco central con valor patrimonial. La plaza fue conocida durante el siglo XIX como Plaza de Armas.
  • Iglesia San Nicolás de Bari: templo reconstruido tras la destrucción de la primitiva iglesia por piratas franceses en 1555. Su arquitectura actual data del siglo XIX y es sede de las fiestas patronales del 6 de diciembre.
  • Paseo Rómulo Gallegos y Paseo Guaraguao: espacios peatonales con vista al mar, ideales para caminatas al atardecer y para disfrutar de la brisa caribeña.
  • Sector El Poblado (Fajardo): cuna de la presencia guaiquerí en Porlamar, donde aún se conservan tradiciones ancestrales y se celebra la Fiesta Guaiquerí en honor a la Virgen del Valle.

Porlamar en la Actualidad: Desafíos y Reactivación

La Porlamar de hoy es una ciudad que enfrenta los desafíos de la economía venezolana con la misma resiliencia que mostró frente a piratas, terremotos y guerras. La crisis nacional golpeó con dureza al comercio y al turismo insular, reduciendo drásticamente el flujo de visitantes internacionales y afectando a sectores como la hotelería, la construcción y los servicios. Sin embargo, los indicios de reactivación son visibles: nuevos emprendimientos, la reapertura de hoteles que llevaban años inactivos y la recuperación de espacios públicos como los bulevares Gómez y Guevara apuntan a una lenta pero sostenida recuperación.

La Alcaldía del Municipio Mariño ha impulsado programas como Porlamar Florece, orientado a la recuperación integral del casco central, y ha desarrollado rutas turísticas como Faro de Ensueño y la Ruta de los 7 Templos, que buscan revalorizar el patrimonio histórico y religioso de la ciudad. La declaración de Nueva Esparta como Zona Económica Especial es una aspiración largamente acariciada por los sectores productivos de la isla, que ven en el turismo, el comercio, la pesca y la agricultura los pilares de una recuperación sostenible.

La ciudad sigue siendo un punto de encuentro obligado para quienes visitan Margarita. Sus calles comerciales, sus playas urbanas, su gastronomía y su patrimonio histórico la mantienen como la puerta de entrada más dinámica a la isla. El reto, como señalan los propios porlamarenses, es recuperar el esplendor de los años dorados del puerto libre sin perder la identidad que la distingue: ser una ciudad que nació del mar, que vive del mar y que lleva en su nombre la memoria de quienes primero la habitaron.

El cronista que recorre hoy el Paseo Rómulo Gallegos, mirando el Faro de La Puntilla recortado contra el azul del Caribe, entiende que Porlamar no es solo un centro comercial ni un destino de compras. Es un palimpsesto de historias superpuestas: el bohío guaiquerí bajo el manglar, la iglesia quemada por piratas franceses, el puerto perlífero que abastecía a Sevilla, el reducto independentista manchado de pólvora, el bulevar cosmopolita del puerto libre y el emprendimiento que hoy intenta renacer entre las ruinas del esplendor. Pueblo de la Mar sigue siendo, siete siglos después de que el cacique Paraguarime gobernara estas aguas, una ciudad que mira al mar y espera de él su porvenir.

Fuentes Oficiales

Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Ani Garcia

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