Nuestra Señora de Clarines

Imagina un lugar donde el río Unare susurra historias de hace más de cuatrocientos años, donde las calles empedradas aún guardan el eco de los primeros pobladores y donde una pequeña imagen de la Virgen, traída desde tierras lejanas, se convirtió en la brújula espiritual de una comunidad entera. Ese lugar existe y se llama Nuestra Señora de Clarines, una ciudad que nació el 7 de abril de 1594 y que, desde entonces, ha sido testigo de resistencias, batallas, fiestas y sabores que definen su alma.

Los primeros habitantes de la ribera del Unare

Mucho antes de que llegaran los barcos españoles, las orillas del río Unare ya estaban habitadas. Los indígenas Palenques vivían allí, organizados en comunidades que conocían el ciclo de las aguas, cultivaban la tierra y aprovechaban los recursos del bosque y del río. Cuando los frailes franciscanos arribaron en 1650, Clarines seguía siendo esencialmente un poblado indígena. De hecho, para 1852, la población de Clarines era de 4.289 habitantes, de los cuales 3.321 eran identificados como indígenas. Esa presencia originaria es la raíz profunda de la identidad clarinense, una raíz que la historiografía moderna insiste en rescatar para contar la historia desde la visión de los vencidos y no solo de los vencedores.

La fundación de Nuestra Señora de Clarines en 1594

El 7 de abril de 1594, el gobernador y capitán general de la Nueva Andalucía, Francisco de Vides, fundó oficialmente la ciudad de Nuestra Señora de Clarines, también llamada Santa María de Clarines, a orillas del río Unare, a unas cuatro o cinco leguas del mar. Vides, un navegante natural de Trigueros, en la provincia de Huelva, España, había obtenido una capitulación en 1589 para conquistar y poblar aquellas tierras. Junto a él vinieron decenas de familias andaluzas y extremeñas, muchas de ellas procedentes de Beas, el pueblo donde se veneraba a la Virgen de los Clarines. Esa imagen de la Virgen fue traída como compañera y guía espiritual, y su nombre quedó unido para siempre al de la nueva población.

Expediente a instancias de Francisco de Vides, gobernador de Cumaná, sobre la fundación de la ciudad de Nuestra Señora de Clarines.Archivo General de Indias, PATRONATO,26,R.32. CC-BY-NC-ND 4.0
Expediente a instancias de Francisco de Vides, gobernador de Cumaná, sobre la fundación de la ciudad de Nuestra Señora de Clarines.
Archivo General de Indias, PATRONATO,26,R.32. CC-BY-NC-ND 4.0

La fecha exacta de la fundación no es una suposición: el historiador Elías Pino Iturrieta, en su obra Historia Global de Venezuela: Vol. I. Venezuela Precolombina y época colonial (2006, p. 134), documenta que el 7 de abril de 1594 Francisco de Vides fundó la ciudad de Nuestra Señora de Clarines. Esta referencia académica, publicada por Editorial Globe con ISBN 980-6427-14-9, es la que permite afirmar con certeza que la fundación ocurrió ese día y no en otra fecha. La historiografía venezolana reconoce, además, que la fundación no fue un acto único, sino el inicio de un largo proceso que duró 80 años, hasta que los misioneros franciscanos de Píritu lograron refundar el asentamiento el 13 de junio de 1673, dando origen a lo que hoy conocemos como San Antonio de Clarines.

Francisco de Vides: el fundador y su destino

Francisco de Vides nació en Trigueros hacia 1539 y murió hacia 1608. Antes de fundar Clarines, había participado en la fundación de Caracas, donde ejerció como alcalde y contador, y fue nombrado gobernador y capitán general de Cumaná en 1592. Sin embargo, su gobierno en la Nueva Andalucía estuvo marcado por acusaciones que provocaron su destitución en 1597. A pesar de ello, su nombre quedó ligado para siempre al nacimiento de Clarines, una ciudad que, como él, tuvo que resistir embates y renacer varias veces.

La economía colonial: del trueque al hato ganadero

Durante la época colonial, la vida económica de Clarines giró en torno al río Unare. Por ese río se realizaba el transporte y el comercio de toda la región. Los pobladores practicaban una agricultura de subsistencia: sembraban plátano, yuca, caraotas, maíz y algodón. También criaban ganado vacuno y mular, que se convirtió en uno de los pocos productos de exportación antes de la explotación petrolera. La ciudad llegó a tener 17 hectáreas de casas y edificaciones coloniales, muchas de las cuales aún se conservan y dan testimonio de aquel pasado.

El río Unare como arteria comercial

El río Unare no era solo una fuente de agua: era la autopista de la época. Por él navegaban pequeñas embarcaciones que llevaban y traían mercancías, conectando a Clarines con otros pueblos y con el mar. Ese comercio fluvial permitió que la ciudad creciera y se convirtiera en un punto estratégico para la región oriental de Venezuela.

Conflictos y resistencia: la batalla de Clarines

La historia de Clarines no ha sido pacífica. Los indígenas Palenques resistieron durante décadas la ocupación de sus tierras, y esa resistencia fue tan tenaz que la fundación definitiva tardó 80 años en consolidarse. Ya en la época republicana, el 9 de enero de 1817, se libró la Batalla de Clarines, un combate en el que las fuerzas patriotas comandadas por Simón Bolívar y Juan Bautista Arismendi fueron interceptadas por tropas realistas a orillas del río Unare. La batalla terminó con una derrota para los patriotas, pero quedó grabada en la memoria colectiva como un episodio de coraje y sacrificio.

Cultura y fe: San Antonio de Padua y la Virgen de los Clarines

La cultura clarinense está profundamente marcada por la religiosidad. Cada 7 de abril, la ciudad celebra su fundación y honra a su patrona, la Virgen de los Clarines, cuya imagen sirvió de guía espiritual a los fundadores. Pero la fiesta más esperada es la de San Antonio de Padua, que se celebra cada 13 de junio con una feria turística y religiosa que incluye el tradicional «amanecer feliz», misas, procesiones y la costumbre de elaborar y repartir los panes de San Antonio entre los asistentes. Esta devoción se remonta a más de 350 años y es uno de los pilares de la identidad local.

La iglesia de San Antonio de Padua: joya arquitectónica

Iglesia de San Antonio de Padua, Clarines estado Anzoátegui - Venezuela. Fuente: Wikimedia Commons. CC-BY-NC-ND 4.0
Iglesia de San Antonio de Padua, Clarines estado Anzoátegui – Venezuela. Fuente: Wikimedia Commons. CC-BY-NC-ND 4.0

En el corazón del casco histórico se alza la iglesia de San Antonio de Padua, una construcción de estilo barroco con planta cruciforme cuya edificación data del año 1789. Declarada Patrimonio Histórico de la Nación en 1960, es uno de los templos más hermosos y antiguos de la arquitectura venezolana, y ha servido de escenario para grabaciones de películas y telenovelas. Su presencia imponente recuerda a propios y visitantes que Clarines fue, y sigue siendo, un lugar donde la fe y la historia se entrelazan.

Gastronomía clarinense: el queso guayamano y el dulce de leche

Si hay algo que distingue a Clarines en el mapa gastronómico de Venezuela es su queso clarinés, conocido popularmente como guayamano. Este queso nació en los años 70 del siglo XX de la fusión entre el queso guayanés y el queso de mano, y se elabora con leche local de vacas que pastan en las cuencas del Unare, lo que le da un sabor único. En 2024, las autoridades municipales lo declararon patrimonio gastronómico de Clarines, reconociendo su valor cultural y económico. Junto al queso, el dulce de leche clarinense es otro de los orgullos locales, reconocido por su sabor auténtico y su textura suave. Estos sabores no son solo alimentos: son memoria viva de generaciones que han trabajado la tierra y el ganado.

Clarines en la actualidad: economía y vida cotidiana

Hoy, Clarines es la capital del municipio Manuel Ezequiel Bruzual, en el estado Anzoátegui. Su economía sigue siendo principalmente agropecuaria, con una fuerte producción de queso, pero también hay actividades mineras de carbón, piedra y arena. La ciudad cuenta con unos 40.000 habitantes que disfrutan de un clima cálido y una brisa suave. En los últimos años, el turismo ha cobrado fuerza: la gobernación del estado ha impulsado rutas turísticas que incluyen paseos desde Lechería y Barcelona, y se ha promovido la producción local de queso como atractivo para los visitantes. La reinauguración de un abasto de Pdval con más de 60 rubros esenciales también refleja la vida comercial activa de la población.

Atractivos turísticos: la ciudad museo

Clarines ha sido declarada la primera Ciudad Museo de Venezuela, y no es para menos. Su casco histórico conserva 17 hectáreas de casas y calles coloniales, entre las que destacan la iglesia de San Antonio de Padua y la plaza Bolívar. En 2024 se inauguró la galería a cielo abierto Ciudad Mural, con 15 murales realizados por artistas nacionales e internacionales que transformaron las fachadas del centro histórico en un lienzo gigante. Además, la ciudad ofrece aguas termales y paisajes ribereños que invitan al descanso y a la contemplación. Visitar Clarines es caminar por un museo vivo, donde cada piedra y cada pared cuentan una historia.

Un legado que sigue latiendo

Clarines no es un pueblo detenido en el tiempo. Es una comunidad que ha sabido tejer su presente con los hilos de un pasado complejo, hecho de resistencias indígenas, fundaciones españolas, batallas republicanas y sabores que se han vuelto símbolos de identidad. La fecha del 7 de abril de 1594 no es un dato frío: es el punto de partida de una historia que aún se escribe cada día en las calles empedradas, en las fiestas de San Antonio, en el aroma del queso recién hecho y en la mirada de quienes, como los antiguos Palenques, siguen defendiendo su derecho a existir y a contar su propia versión de los hechos. Quien visite Clarines no solo conocerá un destino turístico: se llevará la certeza de que la historia, cuando se cuenta con rigor y con alma, nunca deja de latir.

Fuentes Oficiales

Fuentes Académicas

Dos por Venezuela Oficial © 2026. Licencia CC BY-NC-ND 4.0 Internacional.

Ani Garcia

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