Colonización Europea: ¿Descubrimiento o accidente histórico?

Recreación de un Buque español en el Lago de Maracaibo (Siglo XV). Dos por Venezuela Oficial © 2026. Todos los derechos reservados.
Buque español en el Lago de Maracaibo, Siglo XV. (Recreación) Dos por Venezuela Oficial © 2026. Todos los derechos reservados.

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón y sus hombres pisaron una isla del archipiélago de las Bahamas. El almirante genovés, convencido hasta su muerte en 1506 de haber alcanzado las Indias orientales, inauguró sin saberlo un proceso que la historiografía occidental bautizó como Descubrimiento de América. Sin embargo, las fuentes documentales y los cálculos náuticos de la época revelan una verdad incómoda: la llegada europea a este continente no fue el resultado de un plan maestro, sino un accidente histórico tejido sobre errores cartográficos, intereses geopolíticos y una profunda carga ideológica que aún hoy condiciona nuestra comprensión del pasado.

El proyecto colombino: una ruta hacia las Indias, no hacia un nuevo mundo

Cristóbal Colón ofreció sus servicios a los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, tras fracasar ante el monarca portugués Juan II. La negativa lusa no fue casual: Portugal, que ya bordeaba África, disponía de información más precisa sobre la verdadera distancia hacia Asia. Cuando Vasco de Gama alcanzó Calicut (India) en 1498, Colón se hallaba explorando las costas de la actual Venezuela, demostrando que su empresa apuntaba al mismo objetivo geográfico, pero falló en la ruta. El almirante se formó en el círculo de marineros portugueses y acumuló conocimientos en viajes a Canarias, Madeira, Azores y Cabo Verde. Las lecturas de Marco Polo alimentaron su ambición, pero fue su contacto con el cosmógrafo Paolo Toscanelli lo que selló su destino.

La doble equivocación que hizo posible el viaje

Toscanelli calculó la distancia entre Portugal y China en 130°, pero empleó la milla italiana (1.477 m) en lugar de la milla árabe (1.973 m). Colón, por su parte, asumió 750 leguas y tomó de Alfagranus el dato de 56,2/3 millas árabes por grado terrestre, aunque al convertir usó nuevamente millas italianas. Esta doble equivocación redujo drásticamente la distancia estimada. Si hubieran manejado cifras correctas, jamás se habría lanzado la expedición. Colón, además, manipuló los números para alinearlos con un pasaje bíblico apócrifo atribuido a Esdras, citado en el Imago Mundi, reforzando así su argumentario religioso ante los monarcas. La existencia fortuita de las Antillas —un archipiélago que interrumpió la travesía antes de que la tripulación se amotinara— convirtió el fracaso en un accidente geopolítico de primera magnitud.

El contexto geopolítico: bulas, tratados y la línea divisoria

La pugna entre España y Portugal por la ruta de las Indias se dirimió en el marco del derecho pontificio. Mediante el Tratado de Alcáçovas (04/09/1479), Castilla obtuvo las Islas Canarias, mientras Portugal se quedó con Cabo Verde, Madeira, Azores y territorios africanos. La bula Aeterni Regis (1481) otorgó a Portugal todos los descubrimientos al sur de Canarias y al oeste de África. Sin embargo, el ascenso del papa valenciano Alejandro VI cambió el tablero. Vinculado a los Reyes Católicos, emitió las bulas Inter Caetera (03/05/1493) y Dudum Siquidem (26/09/1493), concediendo a España el dominio de tierras «descubiertas o por descubrir» hacia el oeste, y trazando una línea imaginaria a 100 leguas al oeste de las Azores y Cabo Verde.

El Tratado de Tordesillas (1494): un triunfo diplomático portugués

La generosidad papal alarmó a Portugal. En 1494 se firmó el Tratado de Tordesillas, que desplazó la línea divisoria a 270 leguas al oeste de las Azores. Este ajuste significó un triunfo diplomático luso, pues confirmó su dominio del Atlántico sur y la ruta real hacia la India. Como consecuencia, casi la mitad del territorio de América del Sur —el futuro Brasil— pasó a manos de Portugal mucho antes de que Pedro Álvarez Cabral cruzara el Atlántico en 1500. El tratado evidencia que los europeos no estaban descubriendo un continente, sino repartiéndose espacios que ya existían y estaban habitados, bajo una lógica de dominación legitimada por el papado.

La invención del «descubrimiento»: colonialismo y eurocentrismo

La noción de descubrimiento no es neutral: presupone que algo estaba oculto o perdido, y que quien lo encuentra adquiere derechos sobre ello. Las propias bulas hablan de «islas y continentes cualesquiera, encontrados o por encontrar», pero encontrar no es descubrir. El continente americano no estaba perdido: millones de personas habitaban sus tierras desde hacía milenios, con civilizaciones complejas como los taínos, aztecas, mayas e incas. La categoría de «descubrimiento» sirvió a la Corona y a la Iglesia para justificar jurídica, ética y religiosamente la posesión de territorios ajenos, la esclavitud, la expropiación de recursos naturales y la explotación de la mano de obra indígena.

La trilogía de la dominación: descubrimiento, colonialismo y eurocentrismo

El concepto de descubrimiento se convirtió en una categoría colonialista que permitió a Europa enriquecerse y erigirse en centro del mundo. El eurocentrismo resultante condicionó la historiografía, la filosofía y la cultura global, invisibilizando las voces y los saberes de los pueblos invadidos. Como señala el historiador J. H. Parry, las bulas alejandrinas otorgaban a España las mismas prerrogativas que Portugal tenía en África, pero ninguna de ellas reconocía la existencia previa de sociedades organizadas. La llegada de Colón a América no fue el encuentro de dos mundos ni un descubrimiento planeado: fue un accidente histórico cuyas consecuencias —positivas para Europa, trágicas para los pueblos originarios— se han justificado durante siglos bajo el ropaje semántico del «descubrimiento». Reconocerlo no resta méritos a la audacia de los navegantes, pero devuelve la verdad histórica a un hecho que, por azar, cambió el rumbo de la humanidad.

Véase también

Fuentes Oficiales

Fuente Bibliográfica Física

  • Pino Iturrieta, E. (Coord.). (2006). Historia Global de Venezuela: Vol. I. Periodo prehispánico y colonial. Editorial Globe. ISBN 978-980-6427-14-3. Depósito Legal: lf 53220059002280.

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